Mateo 4:23-24
23. Y recorrió Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y
sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.
24. Y se difundió su fama por toda Siria; y le trajeron todos los que tenían dolencias, los afligidos por diversas
enfermedades y tormentos, los endemoniados, lunáticos y paralíticos; y los sanó.
Mateo 13:11
11. Él respondiendo, les dijo: Porque a vosotros os es dado saber los misterios del reino de los cielos; mas a
ellos no les es dado.
Jesús demostró en su ministerio y vida terrenal la voluntad de Dios para nosotros. Como sabemos, todo lo que
hizo fue obedecer lo que Su Padre le dijo que hiciera. ¿Qué fue entonces lo que Él hizo? Los versículos de
arriba nos describen en qué consistía el ministerio terrenal de Jesús: 1) Él enseñó, 2) Él predicó, 3) Él sanó, y
Él liberó. Eso fue lo que Él hizo.
Desde el tiempo que yo recuerdo como joven haber sido enseñado acerca de Jesús en la escuela dominical,
el enfoque parecía ser en las cosas milagrosas que Jesús hizo. Es emocionante pensar en ciegos
recuperando la vista, leprosos siendo limpiados, y muertos siendo levantados. Pero más importante, debemos
considerar Sus palabras sobre Sus acciones. Sus palabras llevan al reino de Dios, del cual, ¡nosotros que
hemos creído en Jesucristo somos ciudadanos!
Observa lo que Jesús predicó; Él predicó el evangelio del reino. Podríamos decirlo así: Él predicó las buenas
nuevas acerca del reino en el cual Su Padre gobierna. Aparentemente este nuevo reino del cual Jesús
predicó es bastamente diferente que el mundo que conocemos porque Jesús declara en cierto momento que
Su reino no es de este mundo. Esta es una razón por la que a Su reino a menudo se le refiere en la Escritura
como el reino de los cielos. Lo que Jesús introdujo es en realidad una extensión del cielo donde Dios Padre
está entronado. Sería correcto decir que el reino de Dios y el reino de los cielos son términos intercambiables.
Lee Mateo 13:11. Vemos que en este reino del cual Jesús está hablando hay un velo puesto en todo aquel que
está en el reino de este mundo, y que sus principios y verdades vienen en forma de misterios o secretos
ocultos. Esta es la razón por la que las cosas de Dios son locura para aquellos que no son de Su reino. (I
Corintios 1:18) La verdad es esta: solo aquellos que son ciudadanos de este reino glorioso tienen acceso al
conocimiento de las verdades de Dios. Es por eso que Jesús enseñó a las multitudes en forma de parábolas y
reservó las explicaciones e instrucciones profundas para Su círculo más cercano. Sus discípulos no solo
escucharon el mensaje, fueron privilegiados al completo entendimiento del mensaje.
El punto de entrada al reino de Dios es el nuevo nacimiento. (Mateo 7:21) En el instante que un pecador
escucha el evangelio de Jesucristo y responde a él en fe los ángeles de Dios lo introducen al reino de Dios.
¡Eso fue lo que te sucedió a ti! En ese momento el velo es removido de tus ojos y mente; puedes entonces ver
la verdad y comprenderla por el Espíritu que ahora mora dentro de ti. (I Corintios 2:6-16) Inicias un peregrinar
de por vida en el descubrimiento de Su Palabra, aprendiendo cómo operar dentro de este nuevo y más alto
reino en el que vives. Es una existencia gloriosa de intimidad con Dios. Es una vida de poder, es vivir una vida
por encima del mundo que te rodea, mantenida a flote con la Verdad. Es lo que permite a un pescador caminar
sobre el agua y otorga poder a personas como tu para sanar a los enfermos y levantar a los muertos. Es una
existencia en la cual las promesas de Dios envuelven a Su pueblo y ponen a su disposición bendiciones que
van más allá de la imaginación. Se establece por medio de un pacto y es por tanto, eterno. Ciudadano del reino
de Dios, te aliento para que empieces a disfrutar totalmente las bendiciones que Dios te ha prometido. Están
todas alrededor tuyo y colocadas en su lugar por tu Padre, solo para ti. Ten en mente que el acceso a ellas es
solo por fe. Así que, usa la fe que Dios a puesto dentro de ti. Cree y recibe.
Sintoniza la cadena FOX de noticias en la televisión y contempla lo que sucede en el mundo. No es nada
placentero, ¿verdad? De hecho es un lugar peligroso e incierto para vivir. Pero espera un minuto….tu tienes
acceso a los misterios que el mundo ni siquiera conoce. Puedes abrir las promesas de Dios encontradas en el
Salmo 91 que declaran que estás a salvo del enemigo y de todo peligro, daño o desastre. Es por eso que no
tienes temor alguno. A nivel personal, realmente no debe importarte si Irán produce un misil nuclear o si
Corea del Norte ataca ferozmente, tú estás rodeado por las promesas de Dios. Tu bienestar no sube o baja con
el mercado de la bolsa de valores (Wall Street), ¿por qué? Tú vives en un plano diferente y en una (mejor)
economía diferente – la economía de Dios. Tienes acceso a los misterios de Dios en los cuales están
escondidos los principios y verdades que te impulsan hacia delante y hacia arriba al ámbito de las
bendiciones. Puedes aún estar en este mundo, pero no eres de este mundo.
Ciudadano del reino de Dios, ¡tú tienes la ventaja suprema viviendo dentro de ti! Él es el Espíritu Santo. Él es
Dios. Y Él es puesto allí para no solo darte vida, la cual Él da, sino también para guiarte, enseñarte, y
consolarte. Él es el medio por el cual los misterios de Dios son abiertos a ti. Él trabaja así: en la medida que
lees la Escritura, Él te alumbra abriendo tus ojos a verdades que necesitas para alcanzar la victoria sobre los
retos que encararás ese día. Él también te habla a través de esa suave y quieta voz dentro de ti, y te dice: “Ve
a la derecha o ve a la izquierda” dirigiéndote y guardándote. ¡Él es la garantía de tu victoria en todo!
El reino de Dios es el lugar para estar. Pero debes saber que se necesita esfuerzo de tu parte para disfrutar
plenamente las bendiciones de tu ciudadanía celestial. Por ejemplo, si esa montaña en tu vida va a ser
removida será por medio de tu voz la remoción. (Marcos 11:23) Dios añadirá Su poder a la ecuación de éxito
pero tú eres un elemento importante en la ecuación. Cuando tú le hablas a la montaña en fe, Dios reconoce tu
fe y la montaña es removida. Otro ejemplo de qué tan importante eres en la ecuación de éxito de Dios en Su
reino, lo encontramos en Lucas 6:38. En este versículo se te dice que des. Entonces es que la promesa
gloriosa de abundancia viene a ti. ¿Qué le sucede al ciudadano del reino de Dios que no obedece y se rehúsa
dar? No pierde su ciudadanía pero la promesa asociada con dar no se manifiesta en él. Esto ayuda a explicar
porqué algunos cristianos continúan en escasez o pobreza y fallan en disfrutar la bendición de la prosperidad.
De estos dos ejemplos, ¿puedes ver la importancia de tu participación en el reino de Dios? Es un gran lugar
para vivir y requiere que tu hagas tu parte para realmente experimentar todo el bien que tu Padre tiene
separado para ti.
El principio sencillo de participación discutido en el párrafo anterior es uno de esos misterios de Dios. Tú lo
ves y lo entiendes porque eres capaz de hacerlo. Un incrédulo no puede ver este principio ni tampoco es
capaz de entenderlo; por eso es imposible que disfrute de sus frutos. Dios esconde tales cosas de aquellos
que no han entrado en Su reino. Estas maravillosas verdades son destinadas solo para Su familia. ¡No estás
contento de ser parte de la familia de Dios!
He encontrado que en algunos casos abrir uno de los misterios de Dios toma mucho trabajo; la revelación que
necesito parece difícil de retraer. En tales casos he aprendido a orar en el Espíritu, ferviente y diligentemente
buscando a Dios hasta que el misterio me cede su verdad. Esto puede llevar minutos u horas y en algunos
casos aún más, pero en cada caso, siempre vale la pena el tiempo y esfuerzo una vez que recibimos la
revelación. Te exhorto a nunca quedar corto de recibir, y que algunas veces requerirá de tu parte algo de
trabajo. Pero tú puedes lograrlo. El Espíritu Santo está allí para asistirte y Él te guiará a toda verdad (Juan 16:
13)
Porque tú estás en un reino espiritual, las verdades y principios que lo gobiernan son espirituales. El reino
natural es gobernado por leyes naturales como la ley de la fuerza centrífuga. Cuando tú entiendes cómo
trabajar con esta ley natural, te saldrán mejor las cosas cuando juegues a la rueda de san miguel. Te tomarás
más fuerte del brazo de tu compañero y no saldrás volando cuando las vueltas aumenten de velocidad. En
muchos casos, las leyes naturales pueden aprenderse simplemente por experiencia; sin embargo, las leyes
espirituales no se aprenden así. Se aprenden por el Espíritu Santo el cual es tu Maestro. Él ha asignado la
tarea dentro del reino de Dios para instruir a sus ciudadanos. Solo Él puede revelar lo que hay detrás del velo
y que es un misterio. Él se complace en quitar el velo a todos los misterios de Dios para ti, solo por causa de
quién eres tú.
Así que, regocíjate hijo de Dios que Sus misterios son tuyos para ver y comprender. Mis palabras finales de
aliento hacia ti son para que te asegures de tomar tiempo suficiente en orar y estudiar la Biblia. La palabra
clave aquí es tiempo – toma el tiempo suficiente para descubrir los misterios del reino de Dios y disfrutar
plenamente de todo lo que el Señor ha prometido para ti. Amén.
ACCESO A LOS MISTERIOS DE DIOS
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