LOS CINCO OFICIOS DE MINISTERIO
Efesios 4:11
Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a
otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros
pastores y maestros.
Considera el hecho de que vemos cinco oficios de ministerio en Efesios 4:11. Es importante observar que cada uno de los cinco oficios es
capaz de hacer todas las funciones normales del ministerio que usualmente están asociadas con el ministerio. Cuando hablo de función la
idea es simplemente la tarea misma; sin embargo, quiero introducir el concepto de la unción, a la ecuación del ministerio. La unción es
algo que se comprende espiritualmente, es por esto que dependemos de las Escrituras para entenderlo.

La unción tiene que ver con lo que Dios hizo para el ministro, lo cual primero que todo es llamarlo (a) y seleccionarlo (a) para servicio del
Reino. Él entonces confiere sobre esa persona una habilidad sobrenatural para hacer lo que él/ella es llamado a hacer. En el esquema
divino Dios ha ordenado cinco oficios de ministerio definidos y Él ha equipado a cada uno diferente de modo que cada uno pueda manejar
ciertas funciones con el mayor nivel de excelencia.

Como sabemos, cualquiera de los cinco oficios puede predicar un sermón evangelístico. Pero la pregunta es si cualquiera de los otros
puede operar al nivel de evangelista con los mismos resultados. La respuesta es “No, no pueden.” ¿Por qué? Por lo que Dios ha hecho en
el evangelista que no hizo en los otros cuatro oficios. La voz del evangelista acarrea un cierto poder que los oídos de los perdidos
reciben, y sus palabras elevan creyentes a cosechadores en la medida que los enseña en cómo ganar a los perdidos. Está funcionando en
su oficio bajo la unción del Espíritu de Dios, y lo está haciendo con un nivel único de excelencia.

Veamos otro escenario que se enfoca en el pastoreo directo de las ovejas de Dios. Esta función de ministerio puede ser desarrollada
también por los cinco oficios. Pero, ¿existe un oficio en particular mejor equipado (ungido) para manejar esta función? Ciertamente lo hay.
El oficio de pastor es especialmente dotado y suplido de poder para esta tarea. Hay algo en su voz y manierismos y aun en su toque, que
atrae las ovejas a él y las invita a seguirlo. No es su personalidad, ni talento, ni destreza educativa, es la unción de Dios que descansa
sobre él. Es algo poderoso y está diseñado para hacer lo que de otro modo él no podría hacer en lo natural. Le concede visión hacia las
ovejas que le han sido asignadas y que nadie más tiene. Posee un conocer acerca de ellas que los otros oficios de ministerio no tienen
acceso; y no es porque él sea más talentoso que ellos sino porque Dios ha diseñado el liderazgo de Su Iglesia en esa forma.

Podría seguir y enfatizar en las unciones de los otros oficios, pero creo entiendes el concepto de cómo existe una cierta habilidad divina-
concedida, que cada oficio de ministerio posee. El reto para la Iglesia es entender este concepto, aceptarlo, y comenzar a operar su
liderazgo en acuerdo con ello.

Es mi sentir que por lo menos una de las razones por la cual Jesús diseñó que el liderazgo para su Iglesia abarcara cinco oficios de
ministerio fue para contrarrestar el orgullo y el sentido de arrogancia en Sus líderes. Cuando cada uno de nosotros sabe que el éxito en la
Iglesia depende de que los cinco oficios de ministerio operen en una forma coordinada, tendemos a respetar a los demás y trabajar en
armonía con ellos. La razón de tener los cinco oficios de ministerio va más allá de solo evitar la manifestación del orgullo; está dirigida al
núcleo de la humanidad. Jesús ha escogido a hombres falibles para liderar Su Iglesia en lugar de ángeles. Aun cuando, es seguro decir
que Jesús operó totalmente en los cinco oficios de ministerio durante Su ministerio terrenal, podemos decir con certeza que ningún otro
hombre puede hacer lo mismo. Ninguno es capaz de envolverse ese nivel de unción en tan amplio alcance. Por lo cual, Él ha llamado a
cinco oficios definidos para que se junten y funcionen como Él funcionó singularmente. Cuando hagamos esto, veremos los mismos
resultados que revelan las páginas de la Santa Escritura acerca del ministerio de nuestro Señor. Yo digo “¡Amén!” a eso.

Este concepto del ministerio de cinco oficios suena bien y como es bíblicamente correcto lo recibimos; sin embargo, hay ciertos cambios
que deben suceder si queremos ver esto manifestarse en la Iglesia. Primero, los que están en poder deben renunciar a algo de ese
poder. Por ejemplo, el pastor en autoridad máxima de la iglesia local deberá ver que él no es ya el “único espectáculo en el pueblo.” Debe
hacerse a un lado mientras Dios dirige a su iglesia. Puede haber un servicio de Domingo por la mañana en que el Señor quiera que Su
profeta hable a las vidas de Sus santos ahí reunidos. O, puede ser que Él sepa que habrá tres pecadores en los bancos de la iglesia listos
para ser cosechados y ha llamado Su evangelista para meter la hoz. En cualquier caso, la rutina tradicional “el pastor predica todos los
Domingos por la mañana” debe ser reemplazada. Yo si creo que es el pastor de la iglesia local la principal voz para las ovejas en ese
oficio, y por tanto él ocupará el púlpito la mayor parte del tiempo; sin embargo, en cualquier domingo los Ancianos deben estar listos para
seguir el mover del Espíritu de Dios y alterar el orden de adoración como corresponde. ¡La iglesia que opere así se levantará en el
Espíritu a alturas antes desconocidas para nosotros! Este es el deseo de mi corazón.

Gubernamentalmente, siento que el oficio pastoral ocupa el lugar “de hombre asignado” a nivel de la iglesia local, excepto cuando un
apóstol haya sido colocado por Jesús; tal fue el caso en la iglesia de Jerusalén bajo la autoridad de Santiago. Santiago era un apóstol pero
funcionaba como pastor. Mi sentir es que los pastores y apóstoles y maestros son más probables de ser encontrados funcionando como
pastores de una iglesia local. Pero al decir esto, soy rápido en declarar que Dios es Dios y Él puede hacer cualquier cosa que desee, lo
cual incluye colocar un profeta o evangelista como Él desee en ese papel. Mi sentir en esto es simplemente que estos últimos dos oficios
normalmente tienen un perfil más adecuado a otros estilos de ministerio en lugar de la rutina de pastorear el pueblo de Dios.

No es necesario tener los cinco oficios de ministerio residentes en toda iglesia local; la mayor parte del tiempo ese no será el caso. Sin
embargo, lo que sí es importante es que toda iglesia local sea completamente saborizada por cada oficio de ministerio, y eso significa,
dosis frecuentes y constantes de la unción que cada oficio posee. Cuando el pastor de la iglesia local está bajo la autoridad espiritual
directa de un apóstol (como creo debe estar) estará dentro de la medida de la esfera de ese apóstol (2Corintios 10:13-16) y estará por
tanto privilegiado de recibir ministración por los profetas, evangelistas, y maestros quienes operan dentro de esa esfera. Esta es la
estructura ideal para la Iglesia ya que Dios es como lo ha establecido que sea.    

Iglesias locales que son parte de una denominación probablemente no pueden alterar su estructura para acomodar el concepto de la
esfera apostólica. Pero lo que pueden hacer es beneficiarse de cada una de las cinco unciones invitando para que esos regalos de Dios
los polinicen espiritualmente. Un apóstol puede liberar poder Reino-constructor en una congregación y aquellos llamados por Dios para
ocupar un oficio de ministerio emergerán. El profeta puede hablar a las personas por el Espíritu Santo y vigorizarlos a través de los dones
espirituales. El maestro puede abrir las Escrituras para revelar verdades poderosas que pueden cambiar a toda alma presente en ese
servicio de adoración. Y el evangelista equipa los santos con verdad y los libera para asaltar la ciudad con el evangelio de Jesucristo. ¡El
pastor denominacional que entiende este concepto dinámico irá lejos!

Este principio bíblico del ministerio de los cinco oficios es uno que está siendo desarrollado aun mientras hablamos. Aun y cuando ha
permanecido establecido por más de 2000 años, es desconocido para la mayoría de nosotros. La historia de la Iglesia muestra que el
hombre se ha desviado del plan de Dios al construir la Iglesia, y lo que ahora vemos varía grandemente del diseño original. Pero las cosas
están cambiando. Una nueva generación está siendo levantada por el Espíritu de Dios para establecer en su lugar Su diseño para la
Iglesia, lo cual definitivamente incluye el ministerio de los cinco oficios en liderazgo.

Habrá tensión entre el sector tradicional de la Iglesia y este “nuevo” sector de cinco oficios – normalmente existe tensión cuando el
cambio es involucrado. Pero dejemos que prevalezca el amor. Dejemos que cada uno ame a Dios y lo sirva según lo vea adecuado, y
respetemos cada uno el punto de vista diferente del otro. Esto no debe convertirse en una fuente de división. A mi hermano
tradicionalista en Cristo le digo, “Sé bendecido y sigue al Señor en verdad.” A aquellos que abrazan esta verdad del ministerio de los
cinco oficios, les digo, “Permanece totalmente convencido en tu propia mente, mas no presentes tu creer en arrogancia ni permitas que
entre el juicio.” Después de todo, la unidad en el Cuerpo de Cristo permanece aún su meta más alta.