¡Qué cosa tan maravillosa es servir a Jesús!  Piensa en esto, si has recibido a Jesús como tu Salvador personal, no solo tienes la seguridad de la vida
eterna, ¡sino también la promesa de Dios de una vida abundante aquí en la tierra! Ve lo que Jesús te dice en este hermoso versículo de Juan 10:10 “El
ladrón no viene sino para hurtar, y matar, y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.”

Un muy importante aspecto de esta vida abundante que se te promete en Jesús es el privilegio de que Él viva dentro de ti. ¡Así es! El Espíritu de Jesús –
el Espíritu Santo – vino a vivir dentro de ti en el instante que recibiste a Jesús como Señor.  En ese instante te convertiste en algo muy importante para
Dios; te convertiste en Su hijo – justo como Jesús. Mira lo que realmente es la voluntad de Dios para ti en Romanos 8:29  “Porque a los que antes
conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.”

Su voluntad para ti es que seas conformado a la imagen de Jesús. En otras palabras, debes verte como Él, hablar como Él, pensar como Él, y actuar
como Él. Podrías decir, “¡Wow! ¡Nunca podría ser como Jesús!”. Podrás sentir que no puedes, pero es exactamente lo que tu Padre celestial desea de ti
y es en lo que te está perfeccionando en la medida que te alimentes de Su Palabra y lo alabes y sirvas.

Aun cuando lo que hemos discutido es verdad, lo que yo observo dentro de la iglesia de Jesucristo son cristianos que no viven la vida abundante a
pesar de las promesas de Dios. ¡Qué tragedia! No es la voluntad de Dios para nosotros el vivir por debajo de Sus bendiciones prometidas; por tanto,
sigamos presionando para solucionar este asunto dentro de nosotros.  Puede que no podamos hacer mucho acerca de lo que otros hagan, pero sí
podemos hacer cualquier cambio necesario dentro de nosotros para conformarnos a la perfecta voluntad de Dios, y estoy confiado es lo que tú también
deseas hacer.

Toma unos momentos y lee nuestro pasaje de texto encontrado en Mateo 13:1-23. Probablemente sea un pasaje familiar para ti pero permitámosle a
nuestro Maestro (el Espíritu Santo) guiarnos a niveles más profundos de verdad. En los versículos 3-9 vemos a Jesús contar una simple historia a la
multitud, una historia acerca de agricultura.  Estas personas eran agricultores y podían identificarse con la parábola.  Es interesante notar que Jesús no
explicó estos aspectos espirituales de Su parábola a la multitud, pero sí explicó la historia a sus discípulos.  ¿Por qué hizo Jesús esto?  Él explica el
porqué en los versículos 10-17.

Jesús explica una verdad muy importante, y esta es que los diferentes tipos de suelo hacen la diferencia en lo que las semillas pueden o no hacer. Aun
cuando las mismas semillas fueron usadas en cada situación, el rendimiento  fue muy diferente en cada uno.  Estudiemos cada tipo de suelo, y de este
estudio entendamos la necesidad que ambos tenemos de preparar nuestros corazones de modo que podamos recibir la Palabra de Dios (la cual es la
semilla) y podamos así ser productivos en el Reino de Dios.

#1 Tipo de suelo (versículo 19) es en realidad la zanja a lo largo del camino. La zanja  no es un área destinada para producir plantas, así que toda
semilla que caiga en la zanja se convierte en comida para los pájaros. Espiritualmente hablando, así sucede cuando alguien que no tiene interés alguno
por las cosas de Dios escucha la verdad de la Palabra de Dios. Los demonios rápidamente la consumen y no hace absolutamente nada por la persona.
Qué triste es la parcela de este hombre.

#2 Tipo de suelo (versículo 20) son pedregales.  De hecho, se parecería mucho a la superficie de la carretera. ¡Es como roca!  Observa que este
hombre recibió la Palabra con gozo. Se sentó en ese servicio de adoración y se sació de las cosas buenas que el hombre de Dios tenía para enseñarle.  
Sin embargo, una vez que se marcha de los límites de la iglesia, Satanás y sus huestes malignas comienzan a despertar persecución contra él por causa
de la verdad que escuchó. La Biblia dice que tropieza por la persecución. En otras palabras, se desliza y probablemente regresa a sus caminos antiguos
proclamando, “¡Oh bueno, creo que yo no puedo vivir la vida cristiana!”  Su corazón no había sido adecuadamente preparado, por eso la Palabra  no le
fue de provecho.

#3 Tipo de suelo (versículo 22) contiene cardos y espinos. Este suelo definitivamente tiene problemas en cuanto a que una planta crezca en él,
¿verdad? Este hombre también ha escuchado y recibido la Palabra. Pero su problema es uno que tiene que ver con prioridades. Los afanes de la vida
que lo retan y la búsqueda de riquezas se interponen  entre él y llevar fruto. Él no tropieza, como sucedió con el segundo hombre, simplemente falló en
llevar fruto para el Reino de Dios. No es luz en las tinieblas. Otros no ven el fruto del Espíritu en su vida.  No guía a  nadie a Jesús. Sus actos de bondad
son pocos y muy separados. ¿Porqué?  Porque ha fallado en ser ferviente en la Palabra y ha fallado en realmente hacer a Jesús el Señor de su vida,
dándole prioridad sobre todo lo demás.

#4 Tipo de suelo (versículo 23) es lo que deseas ser. Este hombre estaba listo cuando la Palabra fue plantada en su corazón. Vino a la iglesia
esperando recibir de Dios y no fue decepcionado. Después se retiró del servicio haciendo cuidadosamente lo que se le  había enseñado. Es el hombre
que busca al Señor diariamente  en oración y  en estudio bíblico. Es un verdadero adorador de Dios. Siempre está en los negocios del Reino 24/7 por el
amor en su corazón hacia Jesús. Su vida es fructífera. ¡Este hombre se ha conformado  a la imagen de Jesús!  Ahora ve y sé como el cuarto hombre.
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