Tú como pastor te das cuenta qué tan importante son todos y cada uno de los mensajes, ciertamente por eso
es que Dios te los ha dado para llevarlos a Sus santos. Si tú eres como la mayoría de nosotros, sabes que
luchamos con la idea de no estar dando a entender lo que queremos a la gente en la iglesia. Esta breve
lección está diseñada para ayudar en relación a esto.

Recuerdo bien el día que un hombre vino a mí después de un servicio de adoración un domingo por la
mañana y me felicitó por “siempre tener algo nuevo con lo cual alimentarlo.” Desde luego estuve agradecido
por el cumplido, pero me di cuenta dentro de mí que me había revelado algo que necesitaba considerar
fuertemente. No muchas semanas justo antes a ese domingo tuve el privilegio de sentarme a los pies del
Rev. Kenneth Hagin por varios días en una conferencia de pastores en la ciudad de Plano, Texas para
alimentarme en la buena Palabra de Dios. Esas reuniones me hicieron llevar a casa un punto que de alguna
forma había olvidado de mi educación y entrenamiento, la simple verdad de: “Repetición es la Clave para el
Aprendizaje.”

Por favor óyeme Pastor, y recibe una valiosa verdad que necesitas en tu ministerio desde el púlpito. No te
muevas muy rápido de un tema a otro. Para que tu gente se establezca adecuadamente en cualquier principio
de la Biblia, necesitarán probablemente unas cuantas dosis de eso. Por ejemplo, cuando enseñas acerca del
“amor de Dios,” si te acercas al tema desde varios puntos ventajosos lograrás que en el trayecto la mayor
parte de la congregación lo reciba y entienda más ampliamente. El poder de la repetición ayuda a desarrollar
la verdad. Esta repetición puede hacerse durante el sermón mismo, viendo el tema desde diferentes
ángulos, o puede llevarse acabo en varios sermones consecutivos. He encontrado que la mayoría de los
tópicos bíblicos necesitan más de un sermón para desarrollarlos totalmente.

Debo admitir que veces este consejo que te estoy dando es difícil para mí de seguir. La dificultad está
principalmente en la presión auto-impuesta que nosotros los pastores sentimos al tratar de cubrir todo el
consejo de la Palabra de Dios en nuestra congregación, sin mencionar la presión sutil que sentimos de parte
de ellos de siempre estar explorando algo nuevo. La verdad es que nosotros los adultos nos cansamos
rápidamente de un tema y deseamos ser llevados a tierra nueva lo antes posible. Por esta razón, una de las
primeras cosas que necesitas enseñar a tu gente es cómo aprender, lo que incluye desde luego la paciencia
mientras se desarrolla el tema completamente. Cuando los santos en mi iglesia comprendieron porqué
necesitábamos concentrarnos en cierto tópico por una temporada, alegremente lo recibían. Entendieron que
era algo bueno, algo que les ayudaría a aprender y crecer y agradar al Señor.

El error que cometí muy temprano en mi ministerio, es uno que veo cometer frecuentemente, especialmente
en pastores jóvenes con menos experiencia; el tratar de cubrir mucho terreno demasiado rápido. Sabía,
como tú también lo sabes, que hay mucho en la Biblia que mi congregación necesitaba. Cuando mucho, tenía
solo un poco más de 100 hrs. De púlpito al año, y eso parecía muy poco para lograr todo lo que sentía debía
suceder. Así que, con eso en mente, empujé duramente para tratar de cubrir mucho terreno en lugar de
tomarme el tiempo adecuado para cubrir el terreno que pudiere. No cometas este mismo error. Es mucho
mejor para tu gente entender completamente unas cuantas verdades de la Palabra de Dios que tener una
exposición superficial a muchas de ellas, sabiendo que la mayor parte de ese conocimiento somero les haría
poco bien por no haberse desarrollado en ninguna de ellas.
Te aliento a aprender a usar la herramienta de enseñanza muy efectiva de “series” en tu ministerio de
púlpito. Cuando permaneces en cierto tópico por varios sermones, una cosa ciertamente sucede en las
mentes de los que escuchan, ellos creen que ese tema debe ser realmente importante para que tú te tomes
tanto tiempo en el. Eso es exactamente lo que tú quieres que ellos piensen. Tal forma de pensar ayuda a
inculcar la necesidad de invertir tiempo, lo que en turno ayuda a establecer a los santos sobre un camino de
aprendizaje.

He aquí algunas ideas de ayuda para ti con respecto a utilizar “series”:

1) Trata de desarrollar en cualquier tópico varias lecciones, basado en los diferentes niveles de madurez
espiritual que tú sabes existen en tu congregación: a) El nivel de “leche”, b) El nivel de “verduras”, c) El
nivel de “carne.” Es obvio que vas a desarrollar las lecciones en una sucesión de incremento comenzando
con el nivel menor y moviéndote al nivel mayor. Esta es una herramienta de enseñanza efectiva porque
asume que todos necesitan ser desarrollados desde abajo y que aún los maduros espirituales son
beneficiados por causa de la repetición involucrada.

2) Trata de desarrollar una serie sobre un tópico, basado en un pasaje de texto primario. Es esta forma tu
inicias el proceso de desarrollo con la idea de permanecer enfocado en cierto texto y de que estarás usando
varias sesiones de púlpito para entregarlo. Este método difiere del primero en que no utiliza un método
progresivo de instrucción sino diferentes puntos de vista sobre el mismo tema en cada sesión de púlpito.
Para el tiempo en que lleves tres o cuatro puntos de vista sobre el tema, te sentirás muy confiado de que tu
gente está entendiendo, y eso es un buen sentimiento para cualquier pastor.  

3) Trata de desarrollar una serie sobre un tópico, basado en tres o cuatro referencias definidas de la
Escritura. Este es otro método de enseñanza muy efectivo ya que ayuda a añadir diversidad a las series. Ha
habido tiempos que he usado este método y las personas en las bancas no sabían que estaba en
continuación de sermones previos.

4) Cuando uses una serie para enseñar, existe la necesidad de colocar fundamentos adecuados al inicio de
cada sesión en forma de un breve repaso de lo que previamente se ha cubierto. En esta forma las personas
que no asistieron a las sesiones previas pueden encarrilarse junto contigo a la siguiente sesión.

5) Promueve la siguiente lección al final de cada sesión. Esto ayuda a dar continuidad a lo que estás
haciendo así como también a motivar a los santos asistir a la siguiente sesión. Cuelga esa zanahoria enfrente
de ellos, por así decirlo, y guíalos de regreso de nuevo de modo que puedan beneficiarse de la instrucción
global de la serie y no de una sola sesión o dos. Supongo que no se tiene que decir que el nivel de
entusiasmo e interés que tú demuestres en el tema presente fluirá hacia ellos.

6) Inyéctale un “valor agregado” para que se lleven a casa al final de cada sesión. La mayoría de la gente en
tu congregación encontrará difícil permanecer enfocados en la serie en general, sin tu ayuda. Una de las
formas que les puedes ayudar a retener el interés y enfoque, es dándoles algo cada vez que directamente
les ayude AHORA en su vida diaria. Dales una herramienta para usar y las instrucciones de uso. Saldrán a
paso veloz del santuario sintiéndose con poder y armados por el Espíritu, y eso es algo bueno.

Pastor, no vayas apresuradamente. Toma tu tiempo. Es correcto. Te alegrarás con el tiempo de haberlo hecho
cuando veas a tu congregación madurar espiritualmente en las verdades que ayudaste a establecer en ellos.
DÍCELO A ELLOS ― DE NUEVO