
ÉXITO EN EL MINISTERIO ES CUMPLIR LA VISIÓN
DE DIOS PARA TU MINISTERIO
El éxito en tu iglesia difiere grandemente del éxito en el mundo de los negocios, por ejemplo. Cuando yo era hombre de negocios,
medía el éxito de mis negocios en términos de tamaño, ganancia, y rango de crecimiento. Esas son medidas aceptables de éxito
en el mundo de los negocios. Sin embargo, les digo, no son buenas medidas de éxito en un ministerio. Nuestro éxito en la Iglesia
se mide solo por una cosa, estar o no dentro de la voluntad de Dios. El éxito para ti, Pastor, realmente tiene poco que ver con el
tamaño o alcance de tu ministerio, o con cualquier otra consideración cuantitativa. La pregunta es, ¿Estás en la voluntad de Dios?
Siempre encuentro interesante escuchar las conversaciones de pastores y líderes de ministerio cuando se juntan. A menudo
hacen comparaciones carnales entre sus ministerios basados en tales cosas como cuantas personas asisten, cuantos programas
de radio o televisión tienen al aire cada semana, que tan grande es el presupuesto, o aun en cuantas personas han sido salvas
en el último año. Pocas veces he escuchado a un hombre de Dios hablar del éxito, simplemente como estar en la voluntad de Dios.
Existen dos factores primordiales para el éxito de tu ministerio: 1) Dios, y 2) Tú. Esto no es ninguna revelación, ¿verdad? Pero,
conocer dónde termina la responsabilidad de Dios y en que punto comienza la tuya, a veces no es tan fácil de distinguir. De
hecho, ese es uno de los mayores retos que tienes como líder de ministerio. Tú sabes y entiendes que es el poder de Dios el que
moverá tu ministerio hacia arriba y hacia delante, en eso no hay argumento. Ciertamente, no es por tu fuerza o poder sino por la
de Él. Sin embargo, muchos pastores han caído dentro del montón que fracasan en el ministerio, entendiendo este principio, mas
no discerniendo correctamente dónde inicia su responsabilidad. ¡Yo declaro que esto no te sucederá a ti! Usemos dos términos
para desarrollar este pensamiento: sabiduría y fe. Por favor permíteme la libertad de definir estas palabras en términos que
podamos usar para esta enseñanza.
SABIDURÍA = La aplicación práctica del conocimiento de Dios que posees. (Proverbios 4:7,20-23)
FE = Creerle a Dios Su Palabra para poder lograr Su plan. (Romanos 4:3)
En Marcos 11:23 Jesús hace una declaración interesante cuando te enseña a hablarles a las montañas que te encuentres en tu
ministerio. Alguien podría ver este versículo y darse cuenta que si la montaña se ha de mover, es porque le corresponde a él
moverla. Eso es poseer conocimiento – el conocimiento de saber que se mueven las montañas. Pero aún con ese conocimiento,
faltaría saber cómo es que se mueven esas montañas. Es aquí donde entra la necesidad de sabiduría. Esta persona debe saber
cómo aplicar el conocimiento que posee si quiere ver el éxito; debe poseer sabiduría.
La sabiduría busca a Dios y escudriña la Palabra de Dios para los “cómo-hacerle”. El hombre sabio sabe donde buscar las llaves
para el éxito; sabe que la Biblia es su baúl-de- tesoros de información. En su búsqueda por las llaves pronto se encuentra algo
llamado fe. Se da cuenta que la fe se necesita para mover montañas. El hombre sabio añade entonces fe a su sabiduría y la
montaña le obedece. El concluye, como todo hombre sabio haría, que ambos creer y hablar son elementos integrales para el
ejercicio de la fe porque cada uno de estos es mencionado en Marcos 11:23. Este hombre sabio está ahora armado con todo lo
que necesita para tener éxito pues ahora no hay nada que pueda bloquear su éxito. Sin importar el obstáculo que se encuentre,
puede vencerlo implementando lo que sabe hacer. ¿Ves ahora cómo ambas la sabiduría y la fe son necesarias para encarar los
retos que encuentres en el ministerio?
Sabiduría, es saber cómo hacer lo que se necesita en cualquier momento; fe, es saber que Dios está allí contigo y que ya ha
hablado a existencia la victoria que tu deseas experimentar. Es entonces, solo cuestión de liberar el poder de Dios ya residente
en sus palabras, hablándoselas a la montaña. ¡Pastor, la montaña se moverá!
Es importante que no te conviertas en una persona “éxito-orientada.” El éxito no es tu meta; tu meta es agradar a Dios cumpliendo
Su visión. Mantente enfocado en acuerdo con esto.
ÉXITO ES EL RESULTADO DE
HACER LA VOLUNTAD DE DIOS
Probablemente ya has descubierto que la mayoría de las montañas no quieren moverse, de modo que moverlas, a menudo
requiere una combinación de paciencia y una testaruda determinación. Personalmente me he enfrentado con montañas que
requirieron de mucha persistencia antes de moverse, y debo admitir que en más de una ocasión renuncié antes que la montaña
se moviera. De esos fracasos aprendí que la sabiduría dice que nos mantengamos firmes y sigamos hablándole a la montaña hasta
que se mueva. No te des por vencido. No cedas a la fatiga ni al desaliento ni a ninguna otra cosa que trate de disuadirte de
persistir en la batalla hasta que la victoria llegue. Recuerda: Dios te ha prometido el triunfo, de modo que aférrate a esa verdad y
ten éxito. (2 Corintios 2:14)
El éxito es mas un asunto de perseverancia que de talento o regalo. (Gálatas 6:9) La determinación ha catapultado muchos
pastores y líderes de Iglesias al éxito, mientras que otros hombres más dotados que ellos han fracasado. Recuerdo algo que el
Pastor John Osteen dijo. (pastor de la Iglesia Lakewood, la iglesia mas grande en América en ese tiempo) Le preguntaron cómo su
iglesia había crecido a ese tremendo tamaño. Esta fue su respuesta: “Permanecí.” Esas palabras me han mantenido muchas veces
en el carril correcto a través de los años cuando he sido tentado a darme por vencido y renunciar.
La Sabiduría te habla en este momento Pastor. Dice, “Permanece y no renuncies. Echa fuera el desaliento y determina dentro de ti
que tu iglesia tendrá éxito.” El éxito o fracaso de tu iglesia depende de ti y no de Dios. Él quiere que tengas éxito y ya ha puesto
en su lugar todo lo que necesitas para lograrlo. ¡Pastor, sé ese hombre sabio lleno de fe y lánzate a lograrlo! Verás manifiesta
delante de tus ojos la visión de Dios para tu ministerio y Jesús será glorificado. Yo digo, “¡Amén!”
Te exhorto ahora mismo a comenzar a ver tu ministerio a través de los ojos de Dios. Él ve tu iglesia como exitosa, sin importar que
tan pequeña o insignificante parezca. Si estás día a día obedeciendo la voz de Dios, entonces tu iglesia está teniendo éxito. No la
compares en ninguna forma excepto para determinar si estás siguiendo el plan de Dios. Este es un consejo importante para ti. Te
mantendrá alerta, alentado y fuerte en tu búsqueda de lograr la visión de Dios para tu iglesia. Los pastores se dan por vencidos y
renuncian cuando sus Iglesias no dan la medida de las metas que ellos mismos han predeterminado y auto-impuesto. Escucha y
recibe consejo. Cuando veas tu iglesia a través de los ojos de Dios, las cosas se verán bien.
Una iglesia exitosa será un lugar de amor. (Juan 13:35) El amor de Jesús dominará el ambiente y ese será el factor principal que
atraerá personas a tu iglesia. El crecimiento ocurre cuando el amor prevalece. Una iglesia exitosa será una iglesia con fruto. (Juan
15:8) El fruto solo se da cuando tenemos una iglesia llena con la vida de Dios. Una iglesia exitosa, es una que está construida
sobre la verdad. (Juan 17:17) La Palabra de Dios es el cimiento de Iglesias exitosas. Las tradiciones de los hombres o falsas
doctrinas no tienen lugar para echar raíces donde la verdad prevalece. Una iglesia exitosa exhibirá la Gloria de Dios justo como lo
describe Isaías el profeta. (Isaías 60) Será un faro que dirija las personas a Jesucristo. Tu iglesia será una iglesia exitosa porque tú
decidiste que lo fuera.
Permíteme un último y corto pensamiento en este tema de éxito en el ministerio. Recuerda: Si Jehová no edificare la casa, en vano
trabajan los que al edifican. (Salmos 127:1)
Te bendigo en tus trabajos para el Reino de Dios.
Éxito en el ministerio es una buena cosa, pero creo importante definir
apropiadamente el éxito en “tu relación con el ministerio.” Realmente, la definición
en términos espirituales es muy simple. Yo la definiría así: