Yo creo que la revelación más grande que puede sucederle a un creyente nacido de nuevo es cuando entiende
completamente su lugar en el pacto de Dios. Este estudio en particular es acerca de una palabra usada en la
Biblia para describir ese lugar en el pacto de Dios en el que estamos. La palabra es "justicia." Esta palabra casi
no se usa en nuestra sociedad (¡y tristemente tampoco en nuestras Iglesias!) lo cual la hace difícil de
comprender. Pero la Biblia nos abrirá el poder de esa palabra, y el conocimiento que viene de esto te impulsará
hacia nuevos niveles de gozo y paz y confianza en tu caminar cristiano.

El estudio de la justicia debe iniciar definiendo la palabra. La palabra simplemente significa  la posición correcta
de una persona con Dios.

                                                     LA JUSTICIA ES UN REGALO (DON) DE DIOS

Esta siguiente verdad es absolutamente necesaria para ti, si quieres construir un correcto entendimiento de
“justicia”. Lee Romanos 5:17. ¿Puedes ver en este versículo que esto llamado justicia (don de la justicia), es un
regalo de Dios? Un regalo no es algo que se compra ni tampoco algo que se gana. Es muy parecido a lo que
pudieras hacerle a tu propia hija en su cumpleaños. Los regalos que tú le des a ella fluyen de tu corazón por
causa del amor que le tienes. No le das regalos porque se los gane ni tampoco el pensamiento de mérito cruza
por tu mente. Cada regalo es otorgado simplemente porque la amas. Es lo que un padre o madre hace en base a
QUIEN es ella – ella es su hija.

Existe un elemento importante a la última declaración del párrafo anterior. La clave allí para resaltar es que ella
es su hija. Tu amor fluye fuera de ti hacia ella por lo que ella significa para ti. Del mismo modo sucede entre tu
Padre celestial y tú. Sus regalos para ti,
así hablemos de justicia o cualquiera de las otras cosas maravillosas que Dios te da, se te dan únicamente por
causa de quién eres tú. Tú eres Su hijo.

                                          EL REGALO DE DIOS DE JUSTICIA NO SERA RESCINDIDO

Extendamos esta idea del regalo de justicia más allá de que solo sea el instante de recibir un regalo. Esa
hermosa muñeca que diste a tu hija intercambió dueño el instante que la recibió, ¿correcto? Tú la escogiste y
pagaste por ella, pero transferiste el titulo de propiedad de esa muñeca cuando esa preciosa niña de ojos
azules abrió su regalo y emocionada la tomó y la abrazó. Después de ese momento, la muñeca fue de ella. Sin
importar lo frustrado que puedas estar con ella semanas después, o que tan decepcionado te sientas de ella,
no considerarías la idea de quitarle el regalo que le diste. Ningún padre o madre haría eso porque simplemente
no es correcto. La muñeca es de ella. Lo mismo aplica para el regalo de justicia que tu Padre te dio. Bajo
ninguna circunstancia te quitará lo que recibiste de Él. El comprender esta verdad hará que tu desarrollo como
cristiano camine hacia la madurez.  

Mira de cerca esta poderosa promesa de Dios en Romanos 11:29: "Porque irrevocables son los dones y el
llamamiento de Dios." ¿Puedes ver la verdad de que cuando Dios te da algo, es tuyo para siempre,
independientemente de cualquier otro factor? Lo que esto significa para ti es que lo que Dios te ha dado,
específicamente el regalo de justicia, no se te puede quitar, ni siquiera por Dios mismo. Tú puedes decidir
abandonar tu justificación por un acto de libre albedrío, y en ese caso caerías de la gracia y perderías tu
posición de pacto y estarías eternamente perdido. Eso requeriría de una negación verbal absoluta de la sangre
de Jesús y un rechazo conciente y voluntario de Jesucristo como tu Señor y Salvador. Hebreos 6:4-8 habla de
este tipo de hombre. ¡Pero tengo confianza de mejores cosas para ti!

                                                       LA CLAVE: TOMA A DIOS POR SU PALABRA

Lee Romanos 4:19-25. La clave para recibir el don de justicia se encuentra en este pasaje. Dios utiliza a Abraham
como ilustración de cómo viene la justicia. Aún cuando Abraham escuchó de Dios algo que sonaba absurdo y
aun imposible en lo natural, tomó la decisión de tomar a Dios por su Palabra y creerle. Ese simple acto de fe de
su parte es lo que impresionó a Dios lo suficiente como para declararlo justificado. Así que de esta verdad
determinamos que la fe es la clave para ser justificados. Fue verdad para Abraham y es verdad para ti.

Cuando escuchaste el Evangelio  - las Buenas Nuevas de salvación – y las recibiste como verdad de Dios y
aceptaste la oferta de Dios para que Su Hijo Jesús fuese tu Señor y Salvador, ese acto de fe por parte tuya te
introdujo a un lugar nuevo y poderoso. En ese instante Él te lavó totalmente de todo pecado y te dio un regalo -
justicia.

                                                       ¡EL RESULTADO ES REINAR EN VIDA!

Romanos 5:17 tiene otra gloriosa gema para ti. Lee el versículo de nuevo. ¿Puedes ver lo que te sucede una
vez que te conviertes en justo? ¡Comenzarás a reinar en vida! Así es, vivirás una vida de victoria sobre todo
pecado, todo enemigo, y todo obstáculo que se levante y se ponga en tu camino. ¡Aleluya!

Uno de los aspectos maravillosos de tu justicia es que la conciencia de pecado no tiene más control sobre ti.
Toma ahora una conciencia de justicia en lugar de la conciencia de pecado que puede detenerte y forzarte a
retroceder aun de la presencia de Dios. Romanos 8:1 te declara que no hay ninguna condenación en ti. Una vez
que entras al pacto de Dios, entras a un estado de perdón por causa de quién eres tu – tu eres el hijo de Dios.
Nunca mas digas, "¡Soy solo un pecador salvo por gracia!" Di, de ahora en adelante "¡Soy hijo de Dios y estoy en
justicia delante de mi Dios!" Tú eres ahora una nueva criatura; algo que nunca antes ha existido. No veas mas tu
pasado y declares lo que era; mira hacia arriba y reconoce que Dios te ha transformado y hecho la justicia de
Dios en Cristo Jesús.

Te exhorto para que te tomes el tiempo de digerir verdaderamente esta enseñanza. Es el fundamento sobre el
cual la vida Cristiana será construida. Estudia los pasajes de Escritura una y otra vez hasta que venga la luz. Y
declara varias veces al día la siguiente confesión mientras desarrollas esta verdad en ti....



        
YO SOY LA JUSTICIA DE DIOS
                                                     Romanos 3:21-26

21 Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y
por los profetas;
22 la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él. Porque
no hay diferencia,
23 por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios,
24 siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo
Jesús,
25 a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su
justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados,
26 con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que
justifica al que es de la fe de Jesús.

                                                        Romanos 4:1-8
1 ¿Qué, pues, diremos que halló Abraham, nuestro padre según la carne?
2 Porque si Abraham fue justificado por las obras, tiene de qué gloriarse, pero no para con
Dios.
3 Porque ¿qué dice la Escritura? Creyó Abraham a Dios, y le fue contado por justicia.
4 Pero al que obra, no se le cuenta el salario como gracia, sino como deuda;
5 mas al que no obra, sino cree en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia.
6 Como también David habla de la bienaventuranza del hombre a quien Dios atribuye justicia
sin obras,
7 diciendo: bienaventurados aquellos cuyas iniquidades son perdonadas, y cuyos pecados
son cubiertos.
8 Bienaventurado el varón a quien el Señor no inculpa de pecado.

                                                         Romanos 4:11
11 Y recibió la circuncisión como señal, como sello de la justicia de la fe que tuvo estando
aún incircunciso; para que fuese padre de todos los creyentes no circuncidados, a fin de que
también a ellos la fe les sea contada por justicia.

                                                     Romanos 4:19-25
19 Y no se debilitó en la fe al considerar su cuerpo, que estaba ya como muerto (siendo de
casi cien años), o la esterilidad de la matriz de Sara.
20 Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe,
dando gloria a Dios,
21 plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había
prometido;
22 por lo cual también su fe le fue contada por justicia.
23 Y no solamente con respecto a él se escribió que le fue contada,
24 sino también con respecto a nosotros a quienes ha de ser contada, esto es, a los que
creemos en el que levantó de los muertos a Jesús, Señor nuestro,
25 el cual fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación.

                                                      Romanos 5:1-2
1 Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor
Jesucristo;
2 por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos
gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios.

                                                      Romanos 5:17
17 Pues si por la transgresión de uno solo reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por
uno solo, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia.

                                                     Romanos 8:1-4
1 Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan
conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.
2 Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la
muerte.
3 Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a
su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la
carne;
4 para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la
carne, sino conforme al Espíritu.
     
                                                   Romanos 10:8-10
8 Mas ¿qué dice? Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra de
fe que predicamos:
9 que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le
levantó de los muertos, serás salvo.
10 Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.

                                                 II Corintios 5:17-21
17 De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí
todas son hechas nuevas.
18 Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el
ministerio de la reconciliación;
19 que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los
hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación.
20 Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de
nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios.
21 Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos
hechos justicia de Dios en él.
   
                                                   Colosenses 3:10
10 y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta
el conocimiento pleno.

MI CONFESIÓN

Yo he creído a Dios con mi corazón por tanto he
entrado a la justicia.

Soy una nueva criatura y me regocijo en que las cosas
carnales han pasado y que todas las cosas en mi vida
fueron hechas nuevas.

Alabo a Dios que no ha impuesto mis pecados
sobre mi y que no hay condenación para mi porque estoy
en Cristo Jesús.

Estoy en la gracia de Dios y me regocijo en Su misericordia
que es extendida a mí y por Su amor y perdón.

Soy justificado a los ojos de Dios y soy santo delante de Él, llamado
por nombre,
lavado por la sangre de Jesús, lleno con Su Espíritu, y apoderado por
Su palabra.

Estoy en pacto con Dios y soy la justicia
de Dios en Cristo Jesús. ¡Declaro que reino en vida!

Amén.