DOS HERRAMIENTAS DE ENSEÑANZA ÚTILES
Recientemente estuve en un servicio de adoración como visitante. Disfruto escuchar la alabanza y
adoración y el mensaje de la Palabra. Algo que pensé mientras escuchaba el sermón fue el hecho de que la
mayoría de lo que el ministro dijo era demasiado profundo para la congregación. El error que el predicador
cometió fue que él asumió un nivel más profundo de comprensión espiritual en las personas, de lo que en
realidad poseían. El resultado fue que aún y cuando lo que él pensó era bueno y correcto, no produjo fruto
en la mayoría de las personas que asistieron al servicio de adoración. Disparó por encima de sus cabezas.
Yo creo que esto es un problema muy diseminado entre ministros. Es uno con el que yo lucho
constantemente cuando predico y enseño. Quiero llevar los santos a aguas más profundas, y a la mejor
muchos quieren seguirme; sin embargo, si bogo demasiado mar adentro, la mayoría de los que asisten
recibirán poco de mis esfuerzos. Si has estado en el ministerio el tiempo suficiente, tú también has visto
este dilema. ¿Qué debemos hacer entonces?
Primero comencemos con algo de sentido común. Es de buen sentido común no tratar de darle carne a un
infante. Todos estaríamos de acuerdo con esa declaración. El infante no sabe qué hacer con eso. No puede
masticarlo, así que se convierte en un asunto de frustración, dejándolo hambriento y vacío. Así mismo es
con la comida espiritual y los infantes espirituales. La Escritura nos dice que hay varios niveles de
instrucción bíblica; existe la leche y la carne. El infante espiritual puede comer solo la leche. (Hebreos 5:12-
14) Ten en mente que un infante espiritual puede tener 60 años de edad. Así que no asumas que solo
porque hay un adulto maduro sentado allí, él sea capaz de comer cualquier cosa que le des. Toma
sensibilidad al Espíritu Santo para saber qué darle de comer a tu gente. Como Él vive dentro de ti, tú tienes
a tu Maestro allí mismo, guiándote 24/7. Aprende a Escucharlo para ayudar a solucionar este problema.
En la mayoría de las Iglesias, el servicio de adoración de los domingos por la mañana es “la” reunión en la
cual hay toda edad espiritual entre creyentes. Por esta razón, tú como pastor debes calibrar tu ministerio de
púlpito en ese servicio de domingo en particular para acomodar a todos. Esto es en realidad una gran tarea.
Para poder hacer que esto suceda, normalmente tendrá que ser necesario encontrar algún punto-medio
que no sea tan profundo para que la mayoría de las personas puedan recoger un beneficio de tu
ministración. De hecho, la profundidad de la ministración será en su mayor parte, un poco por encima de
leche. Los bebés no pueden alimentarse a si mismos, sin embargo, los más grandes sí pueden, así que bajo
ese escenario, tú como pastor debes enfocarte en las personas espiritualmente inmaduras. Los más
grandes serán alimentados a un tiempo y en un escenario diferente. Yo llamo esta herramienta
INSTRUCCIÓN SELECTIVA.
La iglesia fructífera es la que entiende este concepto de alimentación en diferentes niveles y pone en
marcha ciertos tiempos de ministración para cada nivel. Como ejemplo, años atrás cuando pastoreaba una
iglesia local, tenía lo que yo llamaba “Aguas Profundas,” los lunes por la mañana. Este era el tiempo en que
explorábamos las Escrituras en formas que no podíamos durante los servicios de adoración. Todos eran
bienvenidos, pero todos entendían que el propósito de la sesión era el de profundizar más en la Palabra
para los creyentes más maduros. ¡Disfrutamos de carne jugosa durante esas sesiones!
Otra herramienta que te ayudará a alcanzar todos los niveles espirituales en un solo mensaje es la que yo
llamo el ACERCAMIENTO DE ENSEÑANZA 3-PASOS. Asumamos que hay tres niveles definidos de desarrollo
espiritual en un creyente; por tanto, debemos enseñar en un nivel que instruya a cada etapa. Por ejemplo,
digamos que estamos usando como texto de sermón, la alimentación de los cinco mil en Marcos 6. Podría
dirigirme a este pasaje usando el Acercamiento de Enseñanza 3-pasos, como sigue:
Paso 1 (Nivel Infante)
El infante necesita más que nada conocer el carácter de Dios. Jesús fue la demostración de Su carácter.
Jesús dijo, el que me ha visto a Mí, ha visto al Padre. El infante necesita saber que cuando lee acerca de
Jesús (especialmente en los cuatro evangelios) en realidad está viendo a Dios. Esto se convierte entonces
para él, en una herramienta para conocer al Padre. Podrá ver en este pasaje la compasión de Dios por la
gente, aún las necesidades físicas son importantes para Él. Este pasaje puede ayudar a establecer esta
verdad en el infante. Desarrolla en él un verdadero sentir de que Dios lo ama.
Paso 2 (Nivel de Niño)
El niño es curioso acerca de detalles. Para él, es bueno señalar que Jesús instruye a sus discípulos a sentar
las masas de gente en forma ordenada – en grupos de cincuenta y cien. El necesita saber que Dios es un
Dios de orden. Es mucho más fácil alimentar miles con un plan-de-acción que caminar entre la masa de
humanidad sentada por todos lados en el monte. El niño espiritual necesita entender que primero debe
madurar en asuntos naturales antes que el progreso espiritual pueda darse. Lo natural viene antes que lo
espiritual. Hubo algunas cosas naturales que Jesús tuvo que hacer antes que el milagro se llevara acabo; el
niño descubre esta verdad aquí. Este es un maravilloso pasaje con el cual enseñar este concepto. Esto te
ayuda a ti como Pastor construir en tu gente la necesidad de ser diligentes en asuntos naturales tanto como
en asuntos espirituales.
Paso 3 (Nivel Adulto)
El creyente maduro ya cree en milagros, de modo que no te concentres – en ellos - en el hecho de que
muchas personas fueron alimentadas con tan poco. En lo que puedes enfocarte es en “cómo” Jesús hizo lo
que hizo. Este es un gran lugar para enseñar el principio de la creación. Este es un concepto más profundo
que los otros dos niveles encontrarán difícil de asimilar. Aquí puedes enseñar los fundamentos de la fe. La
fe de un hombre (Hombre) fue la que llevó acabo este milagro; la misma fe que todo creyente posee. Jesús
no hizo este milagro como el Hijo de Dios. Lo hizo como el Hijo del Hombre. El Cristiano maduro debe estar
operando en completa fe y debe estar viendo milagros en su vida y en su ministración a otros. Instruye,
alienta y motiva a los maduros a niveles más altos en fe.
La pregunta es esta: ¿Podrás enseñar basado en este pasaje, en un solo sermón y alcanzar los tres niveles
durante ese servicio en particular? La respuesta es ¡”Sí”! He encontrado que ayuda decirle a la
congregación que se tratará con el pasaje en tres niveles, y luego explico los tres niveles. Esto ayuda a los
creyentes a entender y discernir dónde están espiritualmente, y puede ayudarlos a evadir la frustración que
ocurre por pensar más alto de si mismos de lo que deben. Tenderán a enfocarse más en el nivel de tu
enseñanza que les acomoda y sacarán más provecho de ella.
Mi sugerencia para ti es que uses ambas herramientas. Estas sugerencias requieren mayor esfuerzo de tu
parte, pero cuando veas el crecimiento espiritual en toda tu gente, te alegrarás de haber pagado el precio.
Sé bendecido en tu ministerio.