
LA PALABRA FRESCA DEL SEÑOR
Siervo del Señor, quiero alentarte a través de esta instrucción para que tu ministerio pueda cumplir todo lo que está en el corazón de nuestro Padres
para ti.
Como sabes, eres un importante vínculo entre el Trono y las bancas de tu Iglesia. Dios te ha llamado a entregar Su buena Palabra a aquellos que se
sientan a tus pies, lo cual es una tarea de importancia divina. Lo que tú das de comer a tu familia de la iglesia es el tópico de esta enseñanza. Quiero
hacer una comparación de tu sermón con el maná que cayó del cielo para alimentar la nación de Israel mientras estaban en el desierto. (Éxodo 16)
La Biblia nos dice que las instrucciones que el pueblo recibió de Dios fueron muy explícitas; Él les dijo que recogieran solo lo necesario para el día y
nada más. De hecho, lo que el pueblo descubrió, los que intentaron recoger más de la ración diaria, fue que lo que era bueno un día antes, ¡hoy era
menos que apetitoso!
Este no es el lugar para explicar las ramificaciones de la fe que se aprenden del pasaje, ni los aspectos de obediencia hacia Dios, lo que también es
una lección viable aquí, sino sencillamente ver el alimento mismo y aprender de el. El maná era el alimento divino de Dios dado a su pueblo de pacto.
Los sostenía totalmente. Así es también con la Verdad que sirves desde el púlpito. Lo que tú sirves espiritualmente, hace lo que el maná hizo
físicamente.
Años atrás me preparaba para mi sermón del domingo por la mañana. Recuerdo haberme dirigido a uno de los gabinetes donde archivo carpetas
(esto fue antes de las computadoras personales con archivos digitalizados) llenas con documentos de mis sermones, pero al momento de abrir el
cajón hubo un sentir en mi espíritu. Ese sentir que viene cuando algo no está del todo bien y te das cuenta que es el Espíritu Santo diciéndote que no
hagas algo. Al principio no me fue muy claro el problema, pero no fue mucho tiempo después de orar en el Espíritu y buscar a Dios que entendí
estaba a punto de cometer un error, y ese error era el de darle “maná de ayer” al pueblo en pacto con Dios. ¡Y sabemos a que olía el maná-de un
día!
Yo inicié la práctica de desarrollar un archivo para cada sermón y para cada enseñanza porque había visto a mi pastor hacer esto. De modo que,
toda la investigación y notas que conllevan las carpetas de sermones en desarrollo pudieran encontrarse en estas carpetas. Yo sugiero esto como
buena práctica por que preserva tu investigación para uso futuro. Sin embargo, lo que no recomiendo es que intentes predicar ese sermón que
predicaste (ese que fue tan efectivo y lleno de fruto) en Abril de 1966. Lo que fue maravilloso entonces no es palabra fresca de Dios para hoy. Tocó
los corazones de las personas y fue usado poderosamente por Dios para hacer Su obra en ellos, pero ese sermón fue para ese entonces y Dios
quiere hacer lo nuevo hoy. Hay personas diferentes sentadas en las bancas con diferentes formas de recibir y diferentes niveles de madurez
espiritual, por esto no tiene sentido tratar de usar lo de ayer en una congregación diferente. El tópico puede ser el mismo y puedes aun titular el
sermón con el mismo nombre, pero es muy importante recibir una revelación fresca de parte de Dios de modo que puedas impartir exactamente lo
que se necesita hoy en tu gente.
Debes desarrollar el sistema que trabaje para ti, pero te daré lo que yo hago y espero te ayude. Primero que todo, una vez que conozco el pasaje o
el tópico general que el Señor desea para el sermón, me sumerjo en esa verdad o pasaje, pidiéndole a Dios que abra mis ojos espirituales para ver
más profundo en la verdad y me propongo recibir Su entendimiento acerca de eso. Una vez que este trabajo espiritual es completado, a menudo me
encuentro regresando a mis sermones archivados que tratan con el tema en cuestión. Este estudio de material usado anteriormente ayuda a afirmar
los cimientos de esa verdad sobre la cual añadiré la presente revelación. No dependo solo de lo que está en el archivo porque sé que hay más que
Dios quiere decir esta vez. No solo la profundidad de mi entendimiento es más grande sino que he crecido y madurado espiritualmente más allá de
donde me encontraba en Abril de 1996; por tanto, espero totalmente que esta “alimentación” exceda por mucho a la anterior. Es solo entonces que
desarrollo las notas del sermón o encabezados. Personalmente nunca he escrito un sermón para ser leído palabra por palabra. Algunos de mis
buenos amigos usan este método, y es correcto. Lo importante es estar tan desarrollado en la presente verdad que fluya literalmente fuera de tus
poros. El Espíritu de Dios se encargará de la entrega.
Quiero añadir en este punto que estamos tratando aquí principalmente con pastores de iglesias locales. Para el ministro itinerante (evangelista,
maestro, o profeta) es diferente. Dios le dará seguramente “una palabra para la iglesia” que tú entregarás una y otra vez en la medida que
administres Su verdad en varias iglesias y reuniones. Desde luego, descubrirás que aún con el mismo sermón o enseñanza, nuevas revelaciones e
ideas serán añadidas al conocimiento que ahora posees y ministras. Debes esperar que tu profundidad de entendimiento se expanda con cada
sesión, y por tanto, que venga mayor y mayor fruto en la medida que avances.
Al entrenar ministros jóvenes para el ministerio desde el púlpito siempre enfatizo llenar el vaso por encima de la entrega del sermón. Te hago a ti la
misma recomendación. Cuando realmente conoces la verdad (realmente conoces la verdad) que estás predicando, Dios puede entregar el mensaje
con mayor poder porque Él extrae del acervo de revelación que está dentro de ti, de otro modo estarás solo sacando del conocimiento intelectual
que posees. Te aliento a emplear menos tiempo en la preparación del sermón mismo (preocupación sobre la estructura del sermón, cómo se
escuchará, o cómo lo recibirán) y más tiempo en ti y en la verdad misma. Mi experiencia dice que cuando estoy espiritualmente en el punto más alto y
cuando la verdad que estoy predicando está totalmente desarrollada dentro de mi espíritu y mente, ¡cosas grandes y maravillosas suceden! Este
acercamiento para la preparación del sermón normalmente toma más tiempo, razón por la cual algunos lo rechazan, pero te aseguro que este es un
tiempo bien-empleado.
Otra razón por la cual emplear este tiempo ahora, es para el beneficio futuro. Sin duda alguna predicarás muchos más sermones sobre este tema o
pasaje en los años venideros. Entre más amplio sea el fundamento que desarrolles hoy dentro de ti, mayores serán después las nuevas revelaciones
a través de ti.
Por favor permíteme un pensamiento más en este tema sobre preparación de sermones. Evita el tratar de predicar el sermón de otro hombre o usar
su bosquejo. Estos aspectos son buenas fuentes de ayuda para establecerte en la vedad en cuestión, pero fracasarán para ti porque Dios no te las
dio a ti. El resultado será una actividad religiosa, y tú no estás allí para eso. Cada momento en el púlpito es un tesoro extremadamente importante.
Entrega solo lo que Él te da y usa el tiempo solo bajo la guía del Espíritu Santo y para la gloria de Jesucristo nuestro Señor. ¡Sé bendecido en tu
ministerio desde el púlpito!
NO LES DES EL MANÁ DE AYER
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