PROSPERANDO A LA MANERA DE DIOS
¡El Reino de Dios es un ámbito glorioso!  El Reino incluye la tierra junto con su atmósfera y el cielo mismo [la morada del Dios
Todopoderoso]. En la tierra el Reino de Dios no puede ser visto porque es un reino espiritual. Sin embargo, nosotros que somos
del Reino de Dios, [Cristianos nacidos de nuevo] existimos en el ámbito físico de la tierra bajo el Reinado de Dios. (Salmos 112)  
El pueblo de Dios constituye la Iglesia, la cual es la manifestación del Reino de Dios en la tierra.   

Jesús nos enseña a orar que el Reino de Dios y Su voluntad deben ser en la tierra, y ser así como en el cielo.  Cuando vemos la
foto instantánea del cielo en el Libro de Apocalipsis, podemos darnos una idea de lo que Dios desea para Su pueblo aquí en la
tierra. ¡Lo que Él quiere para Su iglesia es algo glorioso de contemplar!, Probablemente el templo de Salomón es físicamente la
mejor cosa creada en la tierra que representa cómo Dios quiere que se le muestre en el ámbito terrenal. Fue el edificio más
magnífico jamás construido. Muy detallado en su construcción. La belleza del templo fue sin igual porque era la casa de Dios.

Entendemos que Dios no mora ahora en un templo físico como lo hizo en tiempo de Salomón; sin embargo, el templo refleja una
de las formas en que Dios quiere magnificar Su gloria a toda la humanidad. Él es una Persona extravagante y Su reino es
extravagante de contemplar. La iglesia de Jesucristo debe demostrar Su gloria aún a través de cosas físicas. (Isaías 60.)

De Jehová es la tierra y su plenitud. (Salmos 24:1) Existe una incontable riqueza en la tierra, y de acuerdo a la Biblia es destinada
para que el pueblo de Dios la posea y disfrute. (Genesis 1:26, Salmos 115:16)

De modo que, ¿por qué vemos tan pocos cristianos ricos? ¿Por qué es que la Iglesia en su mayor parte no tiene fondos para
evangelizar adecuadamente la tierra con el Evangelio? La respuesta es clara. Las creencias de muchas personas necesitan una
afinación. Si lo que creemos y practicamos es error, no cosecharemos los beneficios de las promesas de Dios.      

La intención de este estudio es mostrar la verdad acerca del dinero en relación con Dios y nuestro servicio a Él. Más aún, es para
asegurar que tu y todos los santos de Dios entren a la prosperidad y disfruten completamente los maravillosos beneficios de su
pacto con Dios Padre. Jesús nos dice que en la medida que conozcamos la verdad entraremos a la libertad. (Juan 8:32)  Así
mismo será con las verdades de los principios económicos de Dios en el Reino. A medida que los aprendas y se conviertan en
revelación para ti, la libertad financiera será tuya. ¡Sea el Señor alabado!

El tema del dinero y las riquezas abarca una gran parte de la Biblia. Mucho se ha escrito al respecto; por tanto, podemos asumir
que es importante para Dios e importante para nosotros. En la Palabra de Dios descubrimos tales cosas como:
 • instrucciones acerca de cómo usar el dinero y cómo administrarlo sabiamente,   
 • advertencias acerca de buscar riquezas y hacer del dinero nuestro dios,
 • verdades que apuntan al deseo de Dios que prosperemos y seamos ricos,
 • y, la verdad de que el dinero es una parte integral en la adoración a Dios.   

Dios deja totalmente claro que es Su voluntad para nosotros, Sus hijos, que seamos ricos.  (Genesis 24:35, Gálatas 3:9) Desde
luego la prosperidad es mucho más que solo tener grandes riquezas. La prosperidad de Dios es una existencia bendecida en la
cual Su pueblo, completamente disfruta de absolutamente toda promesa que Él a hablado en la Palabra. La verdadera
prosperidad incluye bendiciones espirituales, bendiciones físicas, el bienestar emocional, riquezas materiales, salud mental,
bendiciones relacionales – literalmente, bendiciones en todo aspecto de la vida. Estas son las promesas de Dios.

Lo importante para ti es permitirle al Espíritu Santo el cual es tu Maestro, guiarte a esta verdad acerca de la prosperidad. No
permitas que conceptos preconcebidos, tradiciones de hombres que se oponen a la verdad, o falsas doctrinas te separen de lo
mejor que Dios tiene para ti. Construye tus creencias en la palabra de Dios y prospera.

El lugar de inicio para este estudio es la comprensión del principio básico sobre el cual se construye la doctrina de la prosperidad,
específicamente…
                                                                       
  “Siembra-tiempo y Cosecha”

Este principio es simple: la vida comienza con una semilla. Tú fuiste concebido con la semilla de tu padre. La fruta que saboreaste
en el desayuno vino como resultado de la siembra de alguien. La barra de pan vino de la cosecha del trigo que inició con
semillas. Tus  mascotas son el producto final de la siembra de una semilla de sus padres. Este principio de siembra-tiempo y
cosecha subraya toda vida. (Marcos 4:1-32)

Esta ponderosa verdad aplica no solo a seres vivos sino también a cosas del Espíritu. Lee Gálatas 6:9 “No os engañéis, Dios no
puede ser burlado; pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará.”

La palabra “todo” es una palabra que incluye todo. Significa justo lo que dice – todo. Este único versículo declara definitivamente
que el principio de siembra-tiempo y cosecha opera en todo aspecto de la vida y en todos los ámbitos. Nada se excluye de ella –
semillas espirituales producen cosechas espirituales; semillas físicas producen cosechas físicas; semillas financieras producen
cosechas financieras. De modo que, ves aquí una importante verdad para ti, mientras creces en comprensión en este principio de
prosperidad – siembra-tiempo y cosecha es el medio por el cual Dios establece riquezas para Sus hijos.

Apliquemos el muy conocido sentido común a este concepto y veamos lo que obtenemos. Primero lee II Corintios 9:6-11. ¿Puedes
ver en el versículo 6 lo importante que es sembrar abundantemente? Tú sabes que la semilla de un solo melón producirá una
guía sobre la cual crecerán varios melones. Si siembras dos semillas, el número de frutos cosechados se incrementa al doble.
¿Qué pasa si siembras 50 o 100 semillas? ¡Cosecharás muchos más melones de los que puedes comer en un año! Lo que estás
viendo en esta ilustración es la forma en que trabaja la siembra-tiempo y cosecha. Entre más siembras, más grande es tu
cosecha.

Ahora aplica este principio universal de siembra-tiempo y cosecha a tus propias finanzas. Como ilustración llamaremos semilla a
un billete de un dólar. Un dólar sembrado en el Reino de Dios producirá una cosecha de dólares. Recuerda: siempre cosecharás
mucho más de lo que siembras. Esta es la ley de la multiplicación. Si incrementas tu siembra en el Reino a $10.00, tienes diez
veces la cantidad de semilla en la tierra, de lo cual vendrá tu cosecha financiera. Recogerás 10 veces más cosechas que si solo
plantaras una semilla. Piensa ahora qué sucedería si realmente creyeras esta verdad de prosperidad y sembraras
abundantemente. ¡Comenzarías a experimentar prosperidad financiera! ¡En poco tiempo, serías rico!

Sembrar es uno de los principios (llaves) para tu prosperidad. Puedes verlo así: no semillas, no cosechas; pocas semillas,
algunas cosechas; muchas semillas, grandes cosechas. La decisión es tuya. ¿Qué tamaño de cosecha deseas?

Ahora que conoces la importancia de sembrar, discutamos cómo lo haces y dónde. En II Corintios 9:7 leemos que Dios ama al
dador alegre (sembrador); por tanto, entiende la importancia de tu actitud hacia tu  dádiva (acción de dar). Da con alegría, no con
tristeza, sabiendo que agrada a nuestro Padre Dios y que producirá cosechas para ti. Tu actitud es muy importante.

¿Pero dónde tienes que sembrar?  Tienes que plantar en el Reino de Dios. Primero, debes saber que la adoración a Dios
siempre incluye dar, o como la Biblia lo llama “nuestros sacrificios.” Cuando te congregas con otros santos de igual fe “preciosa”,
para adorar a Dios corporativamente, debes incluir en tu adoración el darle a Él de lo que posees y de lo que has adquirido.
(Proverbios 3:9-10)  En seguida, da a aquellos que están en necesidad. Hay muchas instrucciones en la Biblia que nos mandan a
alimentar al pobre y necesitado y cuidar de ellos. (I Juan 3:16-18, Proverbios 19:17, Mateo 25:34-40)

Es vital para ti entender que cuando das, estás dándole a Dios. Así des al pobre, o des tus diezmos y ofrendas a tu iglesia local,
ofrendas especiales a tu iglesia u otros ministerios, realmente estás dando a Dios. (Colosenses 3:23-24)  
Tus dineros son semillas plantadas en el Reino de Dios del cual recogerás cosechas financieras.

Podrías preguntar, “¿Pero por qué Dios me quiere rico?” Hay cuatro cosas que debes considerar:
 a)  Tu Padre quiere confirmar Su pacto contigo, y Él hace eso con riquezas,  (Deuteronomio 8:18)
 b) Tu Padre te ama y quiere lo mejor para ti, así como todo padre haría. (Mateo 7:11), y
 c) Tu Padre usará tu riqueza para difundir el Evangelio. Esto sucede cuando das a los siervos de Dios que predican  
     y enseñan la Palabra. (Marcos 15:40-41, Lucas 10:7, Gálatas 6:6, I Corintios 9:7-14, Filipenses 4:10-20)
 d) Y, tu Padre tiene cuidado de aquellos en necesidad a través de ti. (II Corintios 8 y 9)

Me regocijo contigo porque ahora estás en camino a agradar a Dios a través de tu prosperidad financiera. Esta instrucción es un
buen primer paso. Aliméntate con esta enseñanza junto con los versículos de la Escritura acerca de las finanzas una y otra vez
hasta que esta verdad explote dentro de ti.  A medida que prosperes te harás vital para la expansión del Reino y para la
demostración del amor de Dios en la tierra.

Te bendigo en el Nombre de Jesús nuestro Señor para prosperar por el bien de Su Reino.


                                 
“…teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente,
                                    abundéis para toda buena obra.”
                                                 II Corintios 9:8