Estamos viviendo en lo último de los días antes de la venida de Jesucristo y del arrebatamiento de la iglesia para recibirlo en las nubes. Esta
verdad hace este período de tiempo muy crítico para Dios y para nosotros. El apóstol Pedro escribe esto en I Pedro 4:17 "Porque es tiempo
de que el juicio comience por la casa de Dios; y si primero comienza por nosotros, ¿cuál será el fin de aquellos que no obedecen al
evangelio de Dios?”
Debemos preguntarnos a lo que Pedro se refirió aquí cuando dice “el tiempo de juicio ha llegado.” Lo primero que tenemos que aceptar es
que si Pedro pensó que el tiempo de juicio había llegado hace 2000 años, ciertamente es el tiempo para nosotros hoy en la Iglesia moderna.
¿De modo que exactamente qué quiere decir esta palabra juicio para nosotros? Pedro está amonestando al pueblo de Dios a juzgarse a si
mismo. Este juicio no es un juicio por Dios, sino uno en el que los santos se ven honestamente en el espejo y permiten al Espíritu de Dios
revelarles lo que hay realmente en su corazón. Una vez que la verdad es revelada, hay un genuino, arrepentimiento de corazón y una vuelta
total del error y pecado. (II Timoteo 2:19-21) Como Pedro destaca, los santos de Dios son los primeros en entrar en juicio, y este juicio
sucede ahora, en este siglo. Pero el juicio del mundo se llevará acabo en el juicio del Gran Trono Blanco. (Apocalipsis 20) Satanás, sus
huestes espirituales de maldad, y todo aquel cuyo nombre no se encuentre escrito en el Libro de la Vida será lanzado al lago de azufre y
fuego por toda la eternidad.
Quiero mostrarte el tipo de juicio al que Pedro se refiere, se encuentra en Apocalipsis 2:1-7 en el mensaje a la iglesia de Efeso. Lee este
pasaje detenidamente y especialmente el versículo 4. Es interesante ver que esta iglesia era aparentemente una iglesia muy dinámica y
perseverante. El Señor los elogia por ser arduos trabajadores en el Reino de Dios, por ser pacientes, y por su no tolerancia para con los
falsos apóstoles. Así, podemos ver que esta era una iglesia que, cuando menos en la superficie, se veía bien. Tal vez podamos compararla
con los hermosos edificios de iglesia a nuestro alrededor con campus impresionantes, torres altas y jardines recortados. Cuentan con todo
programa imaginable para toda edad y segmento de personas en la sociedad. Tienen múltiples servicios los domingos por la mañana y un
número variado de diversas actividades durante la semana. Quizás se vean como la iglesia de Efeso se veía en el siglo primero –
impresionante.
Pero no podemos pasar por alto el versículo 4. Es en este versículo que vemos el desapruebo de Dios para con ellos. Debemos ver
claramente lo que Él dice a esta iglesia, y hacer todo esfuerzo para aprender de sus errores y hacer los ajustes correspondientes. Hacer
esto no solo es sabio, es obligatorio.
Hay una frase fuerte de pacto en el versículo 4, la cual es nuestra clave aquí: “…tu primer amor…” Lo que estás viendo en la palabra
“primer” tiene un doble significado. Primero, implica prioridad. Cuando alguien es primero a los ojos de otra persona, son el #1 para ellos.
Tienen el lugar más alto posible de prioridad. La segunda connotación de la palabra “primer” tiene que ver con la idea de suceder primero.
Cronológicamente el primer amor fue el primero de quien ellos se enamoraron. Así que, uniendo estos dos conceptos al significado de la
frase, vemos lo que Dios está diciendo a estos cristianos. Está diciendo que Él quiere el primer lugar en sus corazones (y vidas) y quiere
que sea como fue cuando por primera vez lo conocieron y tuvieron ese sentimiento inicial de entrega y compromiso con Él. Lo que Dios
busca es una relación pura con Sus hijos.
Los santos en Efeso habían caído en la trampa de actuación. Estaban haciendo todas las cosas correctas, ¿verdad? Se veían bien. Algunas
cosas estaban funcionando. Pero, el enfoque que una vez fue en Jesús, había cambiado a una mera actuación dentro de la iglesia. El peligro
en este tipo de error es que somos atraídos al engaño; pensamos que estamos bien con Dios por todas las cosas buenas que hacemos por
Él. ¿Puedes ver el error en esto? El Señor desea relación, no solo actuación. Nuestro pacto con Él está construido en una relación de
familia; religión es la práctica de hacer buenas cosas para impresionar a Dios o permanecer en Sus gracias. Como podemos ver, tal noción
es una equivocada y tiene terribles repercusiones.
Hemos permitido que decepciones disminuyan nuestra fe. Hemos puesto los ojos en otros y visto sus imperfecciones, y ha ocasionado que
tropecemos un poco. Hemos abierto las puertas de nuestras mentes al mal en el mundo, y ha adormecido nuestros espíritus y consumido
nuestra fuerza espiritual. Servir a Jesús se ha hecho una carga. ¡Algo tiene que cambiar!
El Señor estaba llamando a la iglesia de Efeso al arrepentimiento; Él también está llamando hoy a la Iglesia al arrepentimiento. Tenemos que
oír la amonestación de Dios Padre a “…recuerda, de dónde has caído…” Recuerdas que había una pureza y santidad cuando naciste de
nuevo. El celo por Jesús te consumía y difícilmente podías contener tu emoción por tu transformación. Deseabas estar en la iglesia y
devorabas toda palabra del púlpito. Difícilmente podías esperar a levantarte en la mañana para volver a la Palabra y descubrir alguna nueva
revelación. Tus oraciones estaban llenas de fe como las oraciones de un niño, y las veías contestadas. Caminabas con Dios. Tenías
comunión con Dios. Amabas a Dios. Él te está llamando ahora de regreso a ese caminar fresco, nuevo, y maravilloso. Ve a ese lugar. Te
aliento a que regreses a tu primer amor y disfrutes la llenura de gozo que solo sucede en la presencia del Señor.


