¿Qué son todos estos comentarios acerca de la sanidad divina? Alguien podría decir, “Yo creo en la Biblia y que Jesús sanó personas entonces,
pero este es el Siglo 21 y las cosas han cambiado;
hoy en día tenemos doctores y medicinas.”  Estamos bendecidos al tener los adelantos de la medicina moderna.  Yo creo que todos estaríamos en
acuerdo que ha sido a través del conocimiento de Dios que estos descubrimientos científicos han venido.  ¿Pero debemos entonces creer que
porque tenemos adelantos en ciencia y medicina estamos limitados solo a lo que ellos pueden hacer por nosotros?  

Veamos esta pregunta y lo que Dios tiene que decir al respecto. Primero, ¿cómo sabemos lo que Dios dice al respecto? Lo sabemos porque Él lo
ha escrito para nosotros en la Biblia.  La Biblia es la Palabra de Dios; y es a través de la Biblia que podemos comprender Su voluntad y Sus
caminos. Si queremos encontrar respuestas a las preguntas de la vida, como la que ahora discutimos, hay una cosa muy importante que debemos
hacer.  Debemos elegir aceptar la Palabra de Dios como las palabras literales de Dios. Eso significa que tenemos que evitar la inclinación que
podamos tener de tratar de hacerla decir lo que queramos que diga.  La Palabra de Dios es verdad, (Juan 17:17) y es verdad a pesar de cómo la
veamos o de cuales sean nuestras opiniones de ella. No se nos da el privilegio de alterarla para acomodar nuestras propias creencias personales.
La Verdad es la verdad. No cambia, se refiera a algo que sucedió en al antiguo Israel o a algo que esté sucediendo donde vivimos ahora.

Primero, aceptemos la verdad de que Jesús era un sanador.  Mateo 4:23 dice, “Y recorrió Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos,
y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.” La verdad histórica es que Jesús realizó grandes
milagros y señales y maravillas mientras estuvo en la tierra.

Segundo, aceptemos la verdad que Jesús no cambia con el tiempo. Hebreos 13:8 nos dice “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos.”  
Dios nos dice que Su Hijo Jesús es hoy en día justo como Él era hace mas de 2000 años – Él es aún el Sanador. El hecho que Él no esté con
nosotros en cuerpo como lo estuvo en el antiguo Galilea no cambia la verdad encontrada en Hebreos 13:8. Él es aún hoy el Sanador, pero Él sana
diferente de como sanaba entonces.  En tu mente, ve a Jesús estirando Su mano para tocar a alguien con una enfermedad incurable como lepra.
Su mano se convirtió en el instrumento de sanidad a través del cual el poder de Dios fluía.  Jesús aún usa Su cuerpo como instrumento para sanar;
pero ahora Su cuerpo es la iglesia (Colosenses 1:18). Es por esto que se nos dice en Marcos 16:17-18, “Y estas señales seguirán a los que creen:
En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño;
sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán.”  Puedes ver cómo Jesús aún hoy sana personas, del mismo modo que hacía en Galilea, pero
ahora Su mano extendida es la mano de Sus santos quienes han creído en Él y han aceptado Su palabra como verdad.

Tercero, aceptemos la verdad de que la naturaleza de Dios es buena y benevolente y compasiva. Jesús sanaba porque Él quería ver la humanidad
en sufrimiento aliviada del dolor y de la enfermedad. Esto muestra el asombroso amor de Dios hacia la humanidad. Mientras que en la tierra Jesús
revelaba a Su Padre celestial al hombre; de modo que si queremos saber cómo es Dios, podemos observar la vida y ministerio de Jesús y Él nos
mostrará al Padre. Ese mismo amor y compasión divina está favoreciendo hoy a las personas que tienen fe en el Señor y recibirán de Él todo lo que
Él tiene para ellas.

No sabemos todo lo que hay por conocer acerca de la sanidad divina, para estar seguros. La pregunta permanece: “¿Porqué no todas las
personas por quien se ora sanan?” “¿Es siempre la voluntad de Dios que alguien sane?” “¿Pone Dios dolores o enfermedades en alguien para
enseñarle algo?” “¿Porqué no todas las iglesias concuerdan con esta doctrina de sanidad?”.  Tales preguntas sí tienen respuestas.

Por ejemplo, cuando reflexionamos en el porqué no todas las personas por quien se ora sanan, podemos buscar en ciertas Escrituras y ver
claramente que pueden existir estorbos. Mateo 13:58 dice, “Y [Jesús] no hizo allí [Nazareth] muchos milagros, a causa de la incredulidad de ellos.”  
La incredulidad puede obstaculizar la voluntad de Dios para sanar, como podemos ver en este pasaje. Esto te muestra la importancia de estar en
una iglesia con un entorno espiritual de fe y no en uno donde reina la incredulidad. O, veamos en Juan 5:14, “Después le halló Jesús [el hombre a
quien Él sanó] en el templo, y le dijo: Mira, has sido sanado; no peques más, para que no te venga alguna cosa peor.”  ¿Ves cómo aparentemente
el pecado puede tener algo que ver con malestares físicos? Cuando al pecado se le permite ejercer, puertas espirituales se abren y pueden entrar
por ellas espíritus malos que traen consigo todo tipo de cosas horribles para llevar a cabo las obras del maligno, Satanás.  La Palabra nos muestra
en estos dos pasajes que pueden ocurrir estorbos a la voluntad de Dios, y debemos de estar vigilantes en tales asuntos, en la medida que
deseamos ver hecha la voluntad de Dios, como la sanidad divina en nuestros cuerpos.

Yo te animo a que encuentres por ti mismo en la Palabra de Dios lo que Él siente acerca de la sanidad divina. Busca una iglesia llena de la palabra
de fe, una que pueda enseñarte las verdades de la palabra de Dios; cómo caminar en salud y cómo recibir sanidad si llegas a enfermarte. En la
medida que las enfermedades incurables se hagan más y más prevalentes (SIDA, SARS, etc.) se convertirá en un asunto de vida o muerte la iglesia
a la que asistes. Vé a donde la verdad es enseñada – toda la verdad.

Sé bendecido en tu búsqueda de la verdad de la Biblia.

¡Y QUÉ DE LA SANIDAD DIVINA!
                                             Romanos 8:11
"Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que
levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por
su Espíritu que mora en vosotros."


                                              I Pedro 2:24
"quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que
nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis
sanados."


                                                 III Juan 2
"Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así
como prospera tu alma."