
La Biblia es tu llave para vivir una vida exitosa. En sus páginas se encuentra todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad. (II Pedro
1:3) Por esa razón, te animo a que hagas el estudio de la Biblia una parte de tu rutina diaria. En esta enseñanza veremos una porción del
Libro de Hebreos. Porque Hebreos es el estudio más extenso en nuestro pacto con Dios, necesita recibir tiempo y atención adecuado por
cada uno de nosotros. Tomaremos nuestro texto del segundo capítulo de este Libro.
Por favor lee de nuevo los primeros dos capítulos y te familiarices así con ellos. El autor de este Libro establece la pauta para toda la
epístola en los capítulos 1 y 2, la cual es desarrollar claramente la verdad de que Jesús tiene el lugar preeminente en el esquema de Dios
del universo. Pero él se mueve más allá de esa verdad hacia un área de doctrina rechazada por algunos porque él habla de la sociedad de la
humanidad redimida con Jesús. Para el indocto ésta es una noción de inmenso error teológico; tales personas fallan en comprender
apropiadamente su pacto con Dios y las implicaciones subsecuentes y, como resultado, fallan en recibir la totalidad de la verdad de la
Palabra. Este no serás tú porque tienes un corazón para recibir la verdad de Dios.
Los primeros tres versículos del capítulo dos se refieren a la salvación de Dios proporcionada al hombre caído. El autor nos da en el
versículo uno una seria advertencia, a la cual debemos hacer caso en lo que nos enseña. Observa que hace referencia a la palabra
salvación como “…una salvación tan grande…”, especialmente cuando se compara con cualquier cosa que fue antes, expresamente la Ley
de Moisés. Fue (y es) tan importante para la humanidad que Él dio testimonio en tres formas:
1) Fue entregada directamente por Jesús Su Hijo,
2) Fue confirmada por testigos (los apóstoles),
3) El Espíritu Santo, a través de señales, maravillas, milagros, y dones, más aún lo confirmó.
En estos primeros dos capítulos encontramos ideas interesantes sobre cómo interactúan humanos y ángeles y de cómo se relacionan con
Dios y con Jesús. Esta información es vital ya que de ella aprendes cosas importantes acerca de ti mismo en el esquema de Dios. Aquí, Dios
revela Su orden divino, y fluye hacia abajo como sigue: Primero – el Padre Mismo, segundo – Jesús Su Hijo, luego los redimidos, y por último
los ángeles.
Uno de los temas más dramáticos de este pasaje es el papel crítico que el hombre juega en el esquema de Dios. El versículo 5 te dice que el
hombre gobernará el mundo futuro; y también reafirma en el versículo 7 que el hombre es la autoridad delegada de Dios para gobernar la
tierra. (Génesis 1:26-28) Tal posición elevada para el hombre como gobernador, azota contra la antigua creencia religiosa de considerar al
hombre como un “pobre y viejo pecador salvo por gracia.” Cuando lees que Dios te ha instalado, a Su hijo de pacto, en esta posición de
autoridad, es muy difícil creer la idea de “Soy solo un pobre y viejo pecador salvo por gracia.” ¡Esta revelación de tu importancia para Dios
en Su plan universal debe motivarte a levantarte a nuevas alturas en emoción sobre tu salvación y sobre quién eres en Cristo Jesús! En
realidad, ahora mismo estás entrenando para gobernar en la medida que aprendes y creces espiritualmente.
Mucho espacio es dado en este pasaje al papel de Jesús en la tierra como Hombre. Esto es clave en la comprensión de tu propia autoridad
espiritual en la tierra. Jesús tuvo que ser hecho un hombre de carne y sangre para poder cumplir el plan de Dios con respecto a la salvación
del hombre. Solo el hombre podía destruir la servidumbre al pecado (vs. 15) y vencer a Satanás (vs. 14) quien había robado de Adán la
posición de autoridad que le correspondía al hombre en la tierra, y ninguno pudo ser hallado sin mancha ni pecado. Por eso tuvo que ser
Jesús transformado en un hombre y afectar el plan de Dios.
El Libro de Hebreos es un estudio esencial sobre nuestro pacto de sangre con Dios. Esta verdad es una vez más afirmada en el versículo 16
cuando la descendencia de Abraham es mencionada. Dios se refiere allí a ti y a mí, y también a todo creyente nacido de nuevo que jamás
haya aceptado a Jesús como Señor y Salvador. (Gálatas 3:29) Y Él menciona esto para que tú comprendas tu propio llamado a grandeza en
Su reino como hijo de Dios y heredero de Sus bendiciones de pacto.
De modo que la siguiente vez que te sientas poca cosa y te preguntes: “¿Porqué tiene Dios memoria de mí?” puedes saber que Él tiene
cuidado de ti porque te ama ya que estás en la familia y porque tienes una parte muy importante que jugar en Su plan para la redención de la
tierra.
Ve de nuevo el versículo 11, dice: “Porque el que santifica [refiriéndose a Jesús] y los que son santificados, de uno son todos.” Esto
significa que comparten una existencia común como carne y sangre; (Sus hermanos) y refuerza aún mas lo que Jesús dijo en Juan 17:21
acerca de Su pueblo ser uno con Él y con Dios. Este concepto de pacto “ser uno” declara nuestra existencia en Él, nuestro mutuo propósito
con Él, y que nosotros poseemos Su poder para aplicar Su autoridad aquí en la tierra. Es por eso como dice en el versículo 8 “…nada dejó
que no sea sujeto a él…“ [hombre]
¡Ahora puedes ver que ni Satanás ni ningún poder demoníaco puede derrotarte! ¡Ahora sabes que ni tu propia carne tiene dominio sobre ti!
¡El pecado también es un ente derrotado! Sea la voluntad de Dios hecha en la tierra exactamente como en el cielo, ¡y que Su glorioso
Nombre sea alabado por esta maravillosa revelación! ¡Eso es tener éxito!
