Desearía tener una moneda de 10 centavos por cada persona que ha entrado a la
oficina de este pastor a través de los años aleteando sus manos en señal de no
haber podido recibir lo que necesitan de Dios. (¡Podría jubilarme lucrativamente y
antes de lo normal!) En muchos de los casos los interesados han desarrollado
percepciones equivocadas y en otros hasta falsas doctrinas por causa de la
decepción y frustración que sienten. Esto no es bueno.

Trata de imaginarte un joven apuesto y ambicioso, llamémoslo “Tim.” Tim siente como
que Dios bendice a todo mundo pero se rehúsa bendecirlo a él. Menciona ciertas
personas que han recibido aumentos en el trabajo o que han recibido ganancias
inesperadas, y luego se recuerda que él parece no obtener nada de Dios. Cada día
que pasa su problema empeora. Si no ve la verdad pronto su fe continuará en descenso y él mismo puede llegar a separarse del Señor, como he
visto a algunos hacer.

Si este joven tuviera un problema físico interno, la cirugía ayudaría a revelar la fuente del problema. El cirujano lo abriría, buscaría alrededor,
arreglaría lo dañado y rectificaría su seria condición. Si espiritualmente abriéramos a este joven Tim, podríamos encontrar que ha desarrollado un
serio error doctrinal lo cual está envenenando sus pensamientos. Tim cree equivocadamente que depende totalmente de Dios decidir a quien
bendecir y a quien retenerle la bendición. Esto es pensar erróneamente, de hecho, es falsa doctrina. Tal manera de pensar debe ser corregida.

La Biblia es muy clara en este asunto. Hagamos un corto estudio Bíblico para poder tener la certeza de tener una comprensión en esta muy
importante doctrina de nuestra fe. Empecemos con Lucas 6:38: "Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida, y rebosando darán en
vuestro regazo. Porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir.”

De la última frase de este versículo, ¿puedes ver como Dios no es el que determina la medida de nuestra bendición? Somos nosotros – tu y yo.
¿Cómo hacemos esto? El análisis del versículo contesta esta pregunta. Primero que todo, hay un mandamiento de dar.  Ser generoso en todo
sentido es la forma en que Dios hace las cosas. Así que simplemente hacemos las cosas como Él las hace. Desde luego, la intención de esto no se
limita solo al dinero porque el mismo principio trabaja en todo. Pero la clave es que este hombre ha obedecido a Dios, lo ha imitado y ha sido
generoso. Esa es su parte en la ecuación.

Entonces, la parte de Dios en la ecuación inicia una vez que la de él ha terminado. ¿Qué es lo que Dios promete hacer una vez que hemos hecho lo
que Él nos dice que hagamos? ¡Él va a bendecirnos abundantemente!

Cuando el pastor de Tim inquirió acerca de su dádiva, Tim bajó su cabeza avergonzado. Aun cuando entendía lo que es diezmar y dar ofrendas, él
cometió el mismo error que muchos de nosotros hemos cometido, lo cual es permitir que la presión financiera prohíba nuestra generosidad a Dios.
Cuando esto sucedió, Tim cerró el canal de las bendiciones de Dios hacia él. No fue la mano de Dios que bajó y cerró la manivela al “chorro de
bendiciones” – Tim mismo lo hizo.   

Este versículo nos instruye en esta muy importante verdad, cuidemos entonces ahora mismo de aprender la lección de parte de Dios y no
seguiremos el mismo camino que el joven Tim. Aquí tenemos los principales factores importantes para establecer en memoria:

1) DEBES SER OBEDIENTE A DIOS. Simplemente hacer lo que se te dice y las cosas saldrán bien para ti. Cuando Dios te diga que des, da. Por
favor entiende esto, que algunas veces lo que se te dice que hagas puede no tener sentido para ti en ese momento, pero recuerda que tu Padre en
el cielo nunca te pedirá que hagas algo que te lastime en ninguna forma. Sabe esto: tu obediencia a Dios te posiciona para recibir de Él. Alguien ha
dicho que literalmente te conecta al pacto que tienes con Dios. Estoy de acuerdo.

2) DEBES ESTABLECER EL ESTÁNDR ALTO. Pienso, es interesante que en este verso Dios no te diga cuanto dar; Él solo dice “Da.” El error que
muchas personas cometen es tratar de determinar el valor mínimo que pueden dar en sus dádivas; dar solo lo suficiente para mantener a Dios de su
lado. Esto es al revés, es un pensamiento carnal. En lugar de esto, estos creyentes deben tratar de encontrar formas de dar aun más. Mira conmigo
esta poderosa verdad encontrada en II Corintios 9:6: "Pero esto digo: el que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra
generosamente, generosamente también segará.”

Algo interesante le sucedió al joven Tim una vez que fue adecuadamente recordado e instruido. Le confesó a Dios sus pecados de duda e
incredulidad, junto con los pecados de temor, desobediencia, murmuración, y queja. Alineó nuevamente sus pensamientos y su boca con la Palabra
de Dios; esta es una clave vital que debemos entender.  Y, también hizo una cosa mas muy importante que energizó las bendiciones de Dios –
empezó nuevamente a dar con gozo. No tomó mucho tiempo antes de comenzar a disfrutar las bendiciones de Su Padre el cual desea tanto el dar
buenas cosas a aquellos que lo aman y creen en Su Palabra. Hijo de Dios, ¡los principios de Dios trabajan!

Piensa, nuestro Padre en los cielos sería injusto y culpable de favoritismo entre Sus hijos si escogiera a algunos para tener mucho y otros para tener
poco o nada. Ese no es Su estilo. Su amor por cada uno de nosotros es tan grande que dejaría nuestras mentes aturdidas el tratar de realmente
comprenderlo. Él ama dar buenas cosas a Sus hijos y constantemente está buscando formas de hacerlo.

De modo que te aliento a tomar una decisión ahora mismo, toma la decisión de colocar la barra muy alto. Comienza a creer en GRANDE y espera
recibir en GRANDE, y encontrarás que tu Dios responderá en GRANDE.

¡Sé bendecido!
TÚ ESTABLECES EL ESTÁNDAR