
Hay mucho interés y discusión sobre el tema del bautismo (o “en”) del Espíritu Santo. Supongo que es así porque es
un tema fascinante con ramificaciones fascinantes para los Cristianos. Mi inquietud es que se ha convertido en algo
que divide el Cuerpo de Cristo. Eso no debe ser. Creas o no en la doctrina, no se le debe permitir que te separe de
otros hijos de Dios que creen diferente a ti. En ambos casos, ellos son tus hermanos y hermanas y el amor debe
prevalecer. (Romanos 14)
Discutamos ahora el tema del bautismo en el Espíritu Santo. Existen varias líneas (escuelas) de pensamiento en esta
doctrina y cada una de ellas tiene mérito. Varios pasajes de Escritura parecen respaldar cualquiera de estas. Aquí
están los principales puntos de vista en el tema:
1) El bautismo en el Espíritu Santo es una experiencia separada después del nuevo nacimiento,
2) El bautismo en el Espíritu Santo es una experiencia separada que sucede al momento del nuevo nacimiento o
inmediatamente después,
3) El bautismo en el Espíritu Santo es lo mismo que el nuevo nacimiento.
Personalmente no estoy tan interesado en cualquiera de estos puntos de vista como lo estoy en asegurar que todo
creyente nacido de nuevo disfrute los beneficios de esta maravillosa experiencia espiritual. El poder del Espíritu nos
capacita para orar en acuerdo con la perfecta voluntad de Dios (Romanos 8:26-27) y orando en el Espíritu nos edifica
(Judas 20), y al pedir por la interpretación de nuestras oraciones espirituales podemos conocer los misterios de Dios.
(I Corintios 14) El uso de las lenguas es también muy ventajoso en nuestra adoración a Dios, justo como se nos dice
en I Corintios 14:15.
Ciertamente, este bautismo espiritual es una experiencia de pacto. En otras palabras, está reservada solo para
aquellos que están en pacto con Dios. Por tanto, no está disponible para cualquiera que no ha primero aceptado el
don gratis de salvación a través de la sangre de Jesucristo y haya nacido de nuevo. (Juan 3:3 y Romanos 10:8-10)
Nuestra nueva vida en Cristo Jesús sucedió porque el Espíritu de Dios nos dio esa vida – Él es el dador de Vida. Él
vino a vivir dentro de nosotros en el instante que recibimos a Jesús como nuestro Señor y Salvador. Las preguntas
que se levantan acerca de este bautismo espiritual son: ¿“Cuándo sucede?” y “¿Necesariamente la persona tiene que
hablar en lenguas cuando sucede?”
En realidad es difícil contestar el “¿Cuando?” Esto es porque en las diferentes ocasiones que lo vemos suceder en el
Libro de los Hechos son cada vez diferente. Los que estaban reunidos en el aposento alto (Hechos 2:1-4) eran todos
creyentes sin embargo esta maravillosa experiencia espiritual aún no les había sucedido a ellos. En una ocasión
parecería que sucedió aun antes de la salvación o cuando menos simultáneamente mientras los Gentiles en la casa de
Cornelio aceptaban el mensaje de Jesús. (Hechos 10:44-46) Cuando vemos lo que sucedió en Samaria (Hechos 8:14-
17) podríamos sacar una conclusión diferente ya que la Palabra dice que estas personas ya eran salvas pero aún no
habían recibido el Espíritu Santo. Los pasajes en Hechos 19:1-6 parecen respaldar la noción de que el bautismo en el
Espíritu Santo es una experiencia pos-salvación. De modo que, ¿cuál es mi conclusión de todo esto? No sé realmente
cuándo sucede, así como tú no sabes realmente cuándo sucede. Pero sucede.
La otra pregunta que a menudo se hace merece también algo de tiempo en esta discusión. He escuchado a algunas
personas declarar que si el bautismo en el Espíritu Santo verdaderamente sucede entonces el hablar en lenguas es
siempre la evidencia externa. Eso puede ser cierto, pero es difícil para mí defender esa posición desde la Escritura.
Probablemente el bautismo en el Espíritu Santo sucede en el instante del nuevo nacimiento o poco después, pero si
la persona viene con un antecedente teológico que se opone al hablar en lenguas, es poco probable que él libere de
su boca el flujo para hablar en lenguas. En otras palabras, una creencia doctrinal mina la expresión externa. Eso no
quiere decir que no sucedió, simplemente significa que no liberará su lenguaje espiritual. ¿Acaso el resistirse a hablar
lo descalifica en alguna forma del bautismo en el Espíritu Santo? No lo creo. Con el tiempo y bajo la guía del Espíritu
Santo probablemente experimentará el poder de hablar en lenguas y se regocijará por lo que Dios ha hecho en él.
Los Cristianos algunas veces se preguntan cómo es que el bautismo en agua se acomoda con esta discusión del
bautismo en el Espíritu Santo. Considero interesante que el apóstol Pablo, bajo la unción del Espíritu Santo, escribiera
estas palabras en Efesios 4:5, “Un Señor, una fe, un bautismo.” Si lo que él dice es verdad (¡y pienso que lo es!) hay
solo un bautismo, ¿pero cuál es? ¿Será el bautismo en el Espíritu o el bautismo en agua? La respuesta a esta
pregunta es “¡Sí!” El bautismo en agua es meramente un símbolo de lo que ha sucedido en el ámbito espiritual; es
también una ordenanza de la iglesia por medio de la cual alguien confiesa públicamente su fe en Jesucristo como
Señor y Salvador. Podríamos decir que es su entrada oficial a la Iglesia. Simboliza su muerte al pecado (el sumergirse
en el agua), su sepultura (el agua es un tipo de sepulcro), y su resurrección a nueva vida (el salir del agua). En
contraste con este concepto simbólico, el bautismo en el Espíritu Santo no es un simbolismo sino una experiencia
genuina. Realmente el término correcto que nosotros debemos considerar en ese momento es bautizado en Cristo
Jesús. (Romanos 6:1-6) Este término nos ayuda a entender los otros términos ya que describe el instante del nuevo
nacimiento así como también nuestra inmersión en Jesucristo, lo cual es simbolizado por el bautismo en agua.
Es importante que todo cristiano nacido de nuevo sea bautizado en agua. Jesús lo instruyó y nosotros debemos
obedecerlo. Él fue bautizado en agua y es bueno para nosotros seguir Su ejemplo. También es bueno que todo
cristiano libere el poder del Espíritu Santo que está dentro de él; y que disfrute las ricas bendiciones que provienen
de este maravilloso, fenómeno espiritual.
¡Sé bendecido en tu compañerismo con Dios a través de Su Espíritu Santo!
UN SEÑOR, UNA FE, UN BAUTISMO
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